martes, agosto 31, 2010

Reencuentro

Laura y Esteban se miraron frente a frente por primera vez luego de diez años. Él vio en ella esos ojos que habían sido su perdición. Seguían allí, brillando y diciendo verdades absolutas y desoladoras. Todo lo que pasaron, todo lo que habían sido.

Entendió, en ese instante, sin tener que ponerse a indagar, por qué se había enamorado de ella.

Laura le sonrió, pero no realmente, fue una sonrisa sólo en los labios. Él la conocía lo suficiente como para saber la verdad. Esteban no le pudo sonreír, ni siquiera para mentirle; su corazón no se lo permitía.

Caminaron juntos por la arena. En ese lugar, más de diez años atrás, se habían conocido. Allí había comenzado todo… la alegría y el dolor, el amor y la desesperanza.

Ella hablaba, le contaba de su vida después de él, de lo que había construido sobre las ruinas comunes. Él no la escuchaba realmente (no quería saber), sólo sentía su voz y se dejaba arrullar por ella, transportar a un tiempo más feliz, un tiempo mejor.

Lo que sí hacía era mirarla. Subrepticiamente, con cuidado de no traicionar sus verdaderos sentimientos. Trataba de entender qué sentía. ¿Era simplemente nostalgia, o era algo más? ¿Era, acaso, que todavía soñaba con volver el tiempo atrás?

Los recuerdos de ese verano que habían compartido se arremolinaban en su interior. Esteban luchaba contra las ganas de abrazarla e implorarle recuperar ese tiempo perdido. En el fondo sabía que nada podía hacerse. El espacio que existía entre los dos era físicamente mínimo, y sin embargo era inmenso y plagado de espinas. Ya se habían herido lo suficiente.

Laura terminó de contar su historia, y él tardó unos segundos en darse cuenta. El silencio quedó suspendido en el aire. Era, aparentemente, su turno. Pero, ¿qué podía llegar a decirle, que, o ella no supiera, o quisiera llegar a escuchar?

Extendió sus manos hasta entrar en contacto con las de ella y tomarlas en una caricia. Se sentían igual que antes, igual que siempre, tal como seguían viviendo en su memoria. La miró a los ojos fijamente, sólo unos segundos (más, hubiese sido imposible). Quiso decirle tantas cosas, que al final, nada pudo.

Le soltó las manos al cabo de unos instantes, dio media vuelta y volvió, con sus fantasmas, sobre sus pasos marcados en la arena.

sábado, agosto 28, 2010

Con las mañas intactas


El mundo se divide en dos tipos de personas: a los que les gusta que les acaricien el pelo y a los que no. De los segundos, desconfío. Pero vayamos al grano.

Ir a cortarse el pelo es una de esas experiencias contradictorias para mí. Es como (a falta de un paralelismo mejor) el baño para los adolescentes. Uno como que no quiere ir, le embola, pero cuando se decide, vale totalmente la pena.

Hasta ahora...

Siempre me gustó que me cortaran el pelo, me parece una experiencia relajante, que se disfruta plenamente, pero, de un tiempo a esta parte, se hace más y más difícil mirarme y ver como, con cada pasada de la tijera, lo que queda es cada vez menos.

Ya he hablado de este tema, lo sé, por algún lado hay posts que confirman, una vez más, mi tendencia a la repetición, pero bueno, recién vengo de un corte de pelo postergado por largo tiempo, y para qué está el blog, si no es para desahogarme sobre la escasez capilar que me tocó en suerte (desgracia) por la genética.

Mi intención, les cuento, era llegar por lo menos a los 30, sin necesidad de recurrir a la maquinita, esa que permite un poco de dignidad ante la falta de cabellera, pero en este momento hay una carrera despiadada entre los años y los cabellos que se niegan a reaparecer en mi cuero cabelludo.

Yo quiero que sepan, estimados lectores, que no puedo dar fe sobre mi estabilidad mental el día que ya no quede de lo qué agarrarse. Convengamos que ya la cosa viene precaria en la azotea (en ambos sentidos) y creo que falta poco para que colapse y todo termine en una crisis de rehenes o algo parecido... Por cuestiones menores que esa, han surgido grandes supervillanos.

Digamos que, ya de por sí, uno no es un conjunto de virtudes físicas, y que de cada opción genética, siempre me quedé con la peor (los ojos de mi madre, el pelo de mi padre...), pero ahora ya está. En el mercado competitivo de la búsqueda de propagación del material genético (if you know what I mean), la insuficiencia capilar el el handicap que me faltaba...

Así que bueno, muchachos, cuídense, porque cualquier día de estos... mejor no sigo.

miércoles, agosto 25, 2010

El taller

Javier aseguró un par de piezas con cuidado en su lugar, y el tic-tac comenzó. Sonrió. Ahora estaba la parte más delicada, que era encontrar el punto justo para que la maquinaria quedara en perfecto funcionamiento. "Como nuevo", le había dicho el maestro, nada por debajo de eso era aceptable.

Aguzó el oído hasta que cada pequeño movimiento resonara con claridad en su cabeza. Allí estaba, ese pequeño movimiento disonante. Con cuidado tomó sus instrumentos y ajustó un poco una de las piezas. Ahora sí. Perfecto. Nada había pasado.

Con satisfacción, colocó el producto de su trabajo en una cajita, que fue a parar a la pila correspondiente.

No hacía mucho que estaba trabajando ahí, pero el maestro le había dicho que tenía habilidades naturales para leer dónde iba cada pieza, y para encontrar los desperfectos. Y ahora, que tenía las manos más entrenadas, llevaba un muy buen ritmo. Esto se notaba más en la comparación, ya que el maestro no se movía muy rápido, a pesar que, Javier no lo dudaba, podría haber hecho las reparaciones con los ojos vendados.

Pasaba que el maestro hacía las cosas con una gran solemnidad. Cada uno de los mecanismos que llegaban a ser reparados, era tratado por el maestro casi con reverencia, desde que era puesto en su mesa de trabajo, hasta que era dejado, con su correspondiente perfecto tic-tac, en la pila para ser devuelto a su legítimo dueño.

Javier tomó uno más. Había algo extraño, algo distinto, aquí...

*****

Pasaron tres horas. Javier ya no entendía qué hacer. Nunca le había pasado ésto. Conocía el procedimiento, y lo había seguido al pie de la letra. Varias veces. Pero aun así, no había conseguido que funcionara.

Por una puerta lateral, entró el maestro que lo miró a los ojos, con su mirada que parecía analizar todo y leer su rostro como si fuese un libro abierto.

"No logro hacerlo funcionar, maestro".
"Dejame mirarlo". Sólo unos segundos fueron necesarios para que el viejo supiera lo que pasaba. "Está bien, no hay nada que podamos hacer".
"¡¿Cómo?! ¿Está queriendo decir que no se puede arreglar?"
"Exactamente. No hay nada para hacer con éste".
"¡Pero... pero usted me dijo que siempre se pueden arreglar, que ninguno está tan roto como para que no se pueda hacer nada!".

Una sonrisa comprensiva apareció en el rostro del viejo sabio, que apoyó una mano sobre el hombro de su aprendiz. "Hace unos meses, cuando entraste, te dije que las piezas que recibimos siempre se pueden arreglar. Pero no era cierto. A veces, nos llega algo en lo que no podemos hacer nada. En ese momento te mentí, lo admito. Pero tenés que entender, Javier, que si lo hice, fue porque en ese entonces no estabas pronto. Si te lo decía, te hubieras ido, no hubieras seguido aquí, el sentimiento de fracaso hubiera sido demasiado grande de sobrellevar".

"Ahora ya has arreglado cientos, miles, y sabés lo que vale tu trabajo. Aun cuando cosas como ésta pasan, nuestro trabajo es demasiado importante como para darnos por vencidos".

Javier dudó, luchó consigo mismo, mientras sus ojos se humedecían, y luego de unos segundos, asintió con la cabeza. El viejo dio una palmadita en su hombro, guardó el objeto sin remedio y se llevó la caja consigo, al mostrador del frente.

Una vez allí, dirigió una mirada sobre su hombro a Javier, empezando a trabajar en otra pieza, pero ahora con un rostro distinto, ahora sí, con el grado de respeto correspondiente. Había entendido la seriedad del trabajo.

El maestro miró entre sus manos la cajita que contenía el corazón roto y suspiró. Había algunos casos en los que no existía nada que se pudiera hacer. Buscó en su libreta al remitente, para enviárselo nuevamente. "Lo siento" murmuró, mientras escribía la dirección sobre la caja.

lunes, agosto 23, 2010

Repeticiones

Estuve dando vueltas por mi propio blog. Un desperfecto en el sistema de las tags, me llevó a recorrer años de posts de todo tipo y color.

Podría detenerme en ese aspecto, pero no, quiero ir a otra cosa... la repetición.

Tenía ganas de postear con un video o dos, o una canción o dos, y ya lo había hecho. Este blog está lleno de cosas que se me ocurrió hacer en algún momento, y que se me siguen ocurriendo hoy.

No está muy bueno esto de no evolucionar, de no avanzar. Pero la realidad es que las mismas canciones, los mismos videos que me hablaban y hablaban de mí hace unos años, siguen haciéndolo, aun cuando algunas cosas cambiaron.

Entonces, así es imposible! A diferencia de lo que sufren algunos, que no resisten un archivo, por desdecirse constantemente, yo no resisto el archivo, porque con él, se darían cuenta que desde octubre de 2006, vengo diciendo exactamente lo mismo...

viernes, agosto 20, 2010

Crítica: Agente Salt

Todos tenemos un plan

Angelina Jolie es, oficialmente, una de las estrellas más grandes de la actualidad, especialmente en lo que a acción se refiere.

¿Quién hubiera pensado, hace no tantos años, cuando estaban de moda los musculosos de Hollywood, que en los últimos tiempos, el género de las películas de acción estaría encabezado por una mujer?

En "Salt" ese pasaje de posta es aún más evidente, si tomamos en cuenta que el personaje iba, originalmente, a ser interpretado por Tom Cruise, que se bajó para hacer "Encuentro Explosivo" (en números, a Angelina le fue mejor).

Aquí, el sexo de la Agente Salt no es realmente importante. De hecho, la construcción dramática de los personajes del film es casi inexistente. Lo importante es que cada uno cumpla con su función cabalmente, y eso ocurre.

Tanto Jolie como Liev Schreiber y Chiwetel Ejiofor interpretan sus personajes con oficio y carisma (sobre todo ella), y son creíbles en la unidimensionalidad de lo que está en el guión.

La historia es interesante y tiene giros que son algunos sorpresivos y otros más bien previsibles. La sensación que me queda es que, si uno la analiza demasiado de cerca, probablemente le encuentre más agujeros que a un queso gruyere.

Pero la idea es dejarse llevar por la acción y el dinamismo de su protagonista (que salta, corre, trepa, y patea traseros a diestra y siniestra).

"Salt" es, sobre todo, una "origin story", un primer capítulo de una historia mayor, que puede ser, si bien aprovechada, otra serie como la de Jason Bourne.

No es una gran película, pero entretiene, está bien actuada, y permite disfrutar un rato en el cine.

[*** / *****]

jueves, agosto 12, 2010

Mañana

La apretó entre sus brazos y sintió su calor. Era un abrazo que decía mucho. Era un abrazo que prometía el mundo... sin dudarlo.

Nada era imposible. Estaban juntos.

Ella lo miró, sonriéndole, tanto o más con los ojos, que con los labios. "Te quiero", le dijo, y sus palabras tenían el peso de la verdad.

El ruido del viento y las olas, tapó la respuesta que no se demoró en llegar. Pero escucharla era innecesario. Las palabras quizás las lleve el viento, pero las miradas permanecen.

Años pasaron, la vida pasó. El mundo real sería una amenaza, pondría obstáculos, trataría de quebrar su resistencia. Y más de una vez, los amantes se vieron sitiados en su propia ciudad, atrapados, incomprendidos...

¿Cómo se sobrevive? ¿Cómo se llega? ¿Cómo se resiste ante todo?

Cualquiera de los dos podría haber dado su propia versión de la respuesta, que (quizás sin ellos saberlo), hubiese sido la misma.

Años antes, hubo una mañana ventosa en la rambla. Hubo un abrazo...

Nada era imposible. Estaban juntos.

lunes, agosto 09, 2010

09/08/50

Este post es, quizás, el que más tiempo pensé en escribir. Hace meses, tal vez años, que decidí que en este día te iba a dedicar unas líneas.

Debo haberlas comenzado a escribir en algún cuaderno, seguramente estén por algún rincón de mi cuarto. Pero no parece adecuado.

Quiero decirte tanto, pero no tengo idea cómo decirlo.

Familia no es sólo la que proviene de la misma sangre. Familia es algo más. Vos eras familia, la más cercana, la que realmente importa.

Cuando era chico, bien chico, existió una persona muy importante en mi vida, alguien que me llevó de la mano en mi niñez, que me acompañó en mis primeros pasos, y que recuerdo, en el patio de mi casa, esperándome para atajarme, cuando aprendía a andar en bicicleta sin rueditas. Esa persona eras vos.

En fotos viejas está tu presencia, que se conserva intacta. El tiempo no te pudo alterar, como sí a los demás. Para mí seguirás teniendo 40 años, y yo seguiré siendo un niño, que se quedaba a dormir en tu casa y veía esa tele blanca, en ese mueble de metal con rueditas, imágenes en blanco y negro (porque, casi hasta los últimos tiempos, no abrazabas la tele a color).

Puedo recordar esas tardes en Tacuarembó, durmiendo la siesta con el calor y las chicharras quejándose. Al levantarnos, ir a visitar el quiosco en el que canjeaban revistas.

Por suerte puedo recordarlo y todavía emocionarme.

Lo que me queda de vos es eso: recuerdos. Por momentos es mucho (parte fundamental de mis años más felices). ¡Por momentos es tan poco! No te hacés una idea lo bueno que sería que todavía estuvieses acá. No sabés todo lo que se te extraña...

Creo que a veces no llegamos a darnos cuenta de cuánta falta nos hace tu presencia.

Podría dedicarme las próximas líneas a nombrar las cosas que recuerdo. Pero quiero guardarme algunas para mí, para nosotros.

Si bien no creo que haya nada más allá, y dudo que puedas leerme, quiero decirte que te recuerdo, que te llevo conmigo, que te llevamos los tres, en nuestro corazón.

Hoy serían tus 60. Éste es mi homenaje.

Te extraño.

Te quiero.

viernes, agosto 06, 2010

Ensalada de agosto

En serio, ¿quién querría una ensalada en agosto, con el frío que hace? Sí, en el viaje que hice el mes pasado, aprendí a tomarles cariño a las ensaladas (eso pasa cuando hay arriba de 30 grados y la carne sale arriba de 30 dólares). Pero el invierno, todos lo sabemos, no se presta para ensaladitas.

Igual, me resisto a ponerle "guiso de agosto", porque, si bien no tengo nada en contra de los guisos (ok, el mondongo no cuenta, porque es un asco), como que no suena tan bien, ¿no?

El lunes volví a trabajar (o al trabajo, seamos honestos) y medio me enfermé. Cada vez me convenzo más que trabajar no es algo bueno. Es que el trabajo es un medio, para un fin último elevado (el dinero).

Bueno, ahora estoy un poco recuperado. Tuve un par de noches que no pude dormir. Y no hablamos de no poder dormir por algo bueno, if you know what I mean... *guiñadita* Yo no tengo noches de esas... Pero ta, luego de un leve dolor de garganta, dolor posterior de articulaciones varias, y finalmente un ojo hinchado (WTF?!!!) ahora estoy en proceso de sentirme mejor. Aunque me duele aún un poco el párpado superior izquierdo (seriously, W.T.F.?!!!).

Me compré "Temporada de Pathos" de Alcuri. Está bueno. No lo terminé aún. La felicidad lo cambió como escritor. Ahora tiene cosas más variadas. No sé, a veces pienso que la miseria es la gran impulsora de la creatividad humana. Digo, está bueno el libro, eh. Me gusta, sobre todo, el primero de los cuentos.

Anoche fui al cine a ver "Inception" otra vez. Es que está muy buena. Además, quería corroborar que la ausencia de subtítulos de la primera vez, no hubiese hecho que me perdiera algo importante, o que malinterpretara alguna cosa. Por suerte, parece que no. Además, es una de esas películas que da para ver un par de veces, la segunda vez, se la aprecia de otra forma.

Y Ellen Page está buena.

Speaking of which: ¡se cortó el pelo Emma! No voy a poner un link, porque me rompe el corazón. Ojo, igual no la echaría de mi cuarto, pero, ¡qué necesidad!

Esto lo dije en Twitter, pero igual nadie me sigue (masomenos como acá, digamos): vi partes de un episodio de la comedia esta con Florencia Peña. No está tan mal. Pero (estaba claro que iba a haber un pero) en cada plano o plano por medio, hay un termo y mate. O imágenes de la rambla. O el parque Batlle ("de los Aliados", para los que se quedaron en la década del 30). Eso molesta. Es patrioterismo barato.

¿Vieron el video del Loco Abreu repitiendo la conversación con Fucile antes de los penales? Un genio el Loco... P.D.: ¿te jodería volver a Nacional?

Ta, bueno, sí, voy a terminar poniendo la foto de Emma, pero es sólo porque Peter me dice que si no ve foto, no se da cuenta que actualicé.

Ah, Peter: tengo como 400 (en realidad no tantas) fotos relacionadas con Star Wars para pasarte/mostrarte de mis dos viajes. En parte las saqué pensando en que las vieras. A ver si nos juntamos un día de estos (frase hecha).

Peren, no se vayan... sé que me estoy olvidando de algo...

Ah, sí, necesito alguien con quien descargar iras y frustraciones, pero resulta que no puedo en el blog (¡¡¡se supone que debería servir para eso!!!) por un tema de no herir susceptibilidades. Chicos: que sus conocidos no sepan que tienen un blog.

¿Por qué podía usar wifi en el celular en mi viaje, y acá usar Internet 3G no me sale? El corrector ortográfico quiere que escriba "Internet", no "internet". Por eso quedó así.

Mi mente está tan monotemática (cierto, no en este exacto momento, pero en general, digo), que me estoy aburriendo a mí mismo. Digo, vamos, antes los aburría a ustedes... y a mis compañeros de trabajo, y a mis amigos, pero ahora ya soy yo que me digo "¡Basta, Martín, no jorobes más!", pero sí jorobo.

Tengo miedo de acostumbrarme a la canción de la publicidad de "Anda", y que me termine ganando por cansancio... todos sabemos que eso hizo el Pájaro Canzani en el 95, o vamos a creer que "Todos goleando" es terrible canción. ¡Seamos honestos!

El fin de semana pasado me lastimé un dedo jugando con el Wii. Prueba de que el ejercicio físico y yo no somos compatibles...

Mi amigo Damián fue a Bs. As. y me trajo alfajores Jorgito. ¡Muéranse de envidia!

Creo que ya cubrí todo lo que tenía para decir. Aunque sigo convencido de que me estoy olvidando de algo...

Che, estaría bueno que reaparecieras. Sí, a vos te digo. Sabés quién sos.

Bueno, ta, no me acordé de lo que me tenía que acordar (eso pasa por no tener una mente organizada), y antes de empezar a tirar frases polémicas que cuestionen la nueva condición de santo del Maestro Tabárez (es posible, créanme), mejor me voy, que este post tiene pinta de que ya es bastante extenso (digo que tiene pinta, porque no me fijé para atrás).

Acá va la foto de Emma, en una especie de homenaje a Natalie Portman (¿?)


Ah, sí, abusé de los paréntesis y puntos suspensivos. Es lo que hay, valor.

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