domingo, octubre 31, 2010

Halloween (cuatro años)

Invariablemente, todos los años, el caudal de posts en 10denoviembre se reduce. Se reduce, también, el número de comentaristas, en parte porque la "moda" de los blogs pasó su punto más alto, en (probablemente mayor) parte por incapacidades propias para hacer que la gente no sólo lea (que tampoco son tantos), sino que también escriba.

Pero, más allá de eso, 10denoviembre sigue siendo mi blog, y hoy cumple 4 años. Cuando empecé no era todavía abogado, no tenía trabajo, nunca me habían roto propiamente el corazón, dormía en una cucheta, y mi computadora no era portátil. Todo eso ya no es cierto.

Así que, cuando empecé a escribir acá, era una persona distinta. 4 años hacen la diferencia.

Y en el blog se ve. Hay menos cine y menos TV. Hay menos posts en inglés, hay menos de casi todo...

Hace unos meses, arranqué a escribir cuentos cortitos, que publiqué casi que contra mis mejores instintos. Quizás esa sea la novedad más interesante del blog (para el que le hayan gustado, para los demás, una molestia). Como siempre, fueron una forma de desahogo, cuentos escritos para los lectores, pero tanto o más para mí.

No tengo idea cuánto pueda durar esa fase (de hecho, muchos días me doy la cabeza contra la pared, porque no se me ocurre nada), pero, como todo en este blog, quedará como un reflejo más de una etapa.

Mi vida sería otra sin 10denoviembre. Gracias a este blog, me pasaron cosas increíbles (buenas y de las otras), que forman parte fundamental de quien soy.

A todos los que me leen habitualmente: muchas gracias. A los que comentan: muchas más. No sé si se me ocurrió hace 4 años que tanto tiempo después iba a estar escribiendo aún en este blog, pero aquí estoy. Pero, como lo dije siempre, los que están del otro lado son conditio sine qua non, para que yo siga acá.

jueves, octubre 28, 2010

El exorcista

El exorcista cayó de rodillas en el piso, perseguido por las imágenes que se arremolinaban endemoniadamente en su cabeza, atormentándolo, aplastándolo.

Había tomado ese caso como cualquier otro, un exorcismo más; una vez más luchar con el demonio (¿los demonios?) que poseían a una pobre víctima inocente.

Siempre era un poco atemorizante, pero, tenía que admitirlo, era también excitante sentir esa adrenalina de la batalla ganada contra el mal, de poner las cosas en su divino lugar.

Pero algo había salido mal.

Creía haber previsto cada posible consecuencia, pero ésta no. Esta vez, había algo distinto, y su mundo colapsaba, se caía a pedazos mientras él evitaba caer presa del pánico.

Las lágrimas rodaban por sus mejillas, mientras elevaba su mirada al cielo. ¡¿Qué había hecho?!

*****

Todo había comenzado en forma normal, si se puede llamar así a un exorcismo. Nada parecía extraño o fuera de lugar.

Había sido llamado a liberar el cuerpo de la muchacha de la invasión del inframundo. Había sido llamado en forma literal y metafórica.

Fueron horas intensas, escalofriantes, agotadoras, en las que sólo la fe lo mantuvo firme. No dejaría que se perdiera esa vida, así se fuera la suya propia en el intento.

Con un último esfuerzo, finalmente logró expulsar al invasor. Pero allí... allí fue el comienzo del fin para él.

*****

Una vez más repasó en su mente los ojos de la chica, enormes, su sonrisa encantadora, recordó cada una de sus curvas, sintió el contacto de su piel, escuchó su voz (¡oh, herejía!) celestial, susurrando su nombre, en un gemido inconfundible, lleno de la dulce agonía del éxtasis.

Esos eran ahora sus demonios.

martes, octubre 26, 2010

Alma

Les pido un esfuerzo, antes de leer el resto del post, vean el video que está a continuación. No tiene mucho sentido que lean sin ver.


Ahora que ya salimos de esa, les cuento que este corto animado genial, es el punto de partida para una posible nueva película animada, dirigida por su creador, y en colaboración con Guillermo del Toro.

No sé si les habrá pasado a ustedes, pero me pareció fascinante, porque se trata de una premisa simple, pero brillantemente ejecutada, que se maneja de una forma muy hábil, ya que comienza con un estilo lejano a lo que el final presenta.

"Alma" se llama, y no es casualidad, ya que no se trata sólo del nombre de la nena.

Hay pequeños indicios de lo que puede llegar a pasar: el título, el reflejo en la vidriera, la puerta con voluntad propia, el muñequito que trata de escapar... y sin embargo, la música, el comienzo, lleva a que uno casi no sienta inquietud hasta ya estar adentro.

La trampa en la que cae Alma es perfectamente irresistible, y los espectadores caen con ella (con algunos de mis cuentos traté que pasara algo parecido).

Me pareció un corto genial, y que promete mucho si se convierte algún día en película, ni que hablar con GDT detrás.

Espero que les haya gustado, y espero, también, comentarios, aunque de esos, están viniendo muy pocos :(

Nos leemos!

domingo, octubre 24, 2010

Crítica: The Town (Atracción Peligrosa)

Viejo barrio

Primero que nada, no ignoremos al elefante en la habitación: el título de la película. Una vez más, las distribuidoras presentan un título pedorro, de esos intercambiables, que tanto molestan, porque vuelven inidentificables a las películas.

Pero centrémonos en lo bueno, que es todo lo demás. Ben Affleck dirige su segunda película, y refuerza el concepto que es aún mejor detrás de cámaras (dirigió también "Desapareció una noche" y coescribió "En busca del destino") que frente a ellas. Aquí cumple doble función.

Como director, es ineludible el clasicismo, que apunta directamente a Clint Eastwood. Si sigue en la línea, puede ser un digno heredero del estilo, con películas como ya no se hacen más.

"The Town" es un trhiller de ladrones vs. policías, sólidamente contado, dinámico, atrapante, y que, si bien sigue una línea argumental bastante clásica y predecible, escapa, al mismo tiempo, de varios clichés y trampas actuales del género.

Affleck encabeza el elenco, que es sólido y cumple con sus papeles de forma efectiva, sacándole jugo a los personajes. Destacable es la labor de John Hamm (de "Mad Men"), cuyo personaje podría ser un rejunte de lugares comunes, pero ni el guión, ni la actuación del actor, lo permiten.

"The Town" está bien filmada, sus escenas de acción están bien resueltas, y la acción no está sobreestilizada, como sucede mucho ahora, por lo que se siente real, las balas parecen realmente capaces de causar daño.

Sólo el final es (apenas) un poco más flojo que el resto de la película, pero un plano final no empaña, en lo absoluto, la labor anterior de construcción de tiempos dramáticos, de ritmos inquietantes, y personajes que generan empatía.

Una muy buena película, con olor a un Hollywood perdido. Recomendable.

[***1/2 / *****]

sábado, octubre 23, 2010

Castillo de arena

El problema de construir castillos de arena en la playa es que, indefectiblemente, desaparecen, la marea se los lleva, barre con ellos hasta que no quedan rastros en la playa.

Pero quedan huellas en el constructor. Porque la marea, que todo diluye, no borra la memoria.

Allí estuve, lo recuerdo, todavía siento el sol en la piel, el calor, la alegría. Allí estuve, y el rugir de las olas y el olor a sal del mar, calan hondo en mi ser.

Y me paro donde estuve aquella vez, y no veo nada, pero veo todo. El castillo no está más, pero no me engaña su ausencia. Los pobres transeúntes quizás no puedan adivinar su pasada existencia, pero para mí es tan real como el teclado en el que escribo.

El tiempo se vuelve una construcción mental, cuando me doy cuenta que el pasado vive, y los caprichos de Cronos me son indiferentes.

Cada detalle de la arquitectura de ese gran proyecto, cada centímetro de esa muralla frágil, desaparecida y eterna, vive en mí.

La marea, que se lleve lo que quiera. Que los nuevos niños construyan sus castillos, que se excave y rellene, que se hagan picnics y se asienten reposeras.

Nada de eso importa.

El castillo seguirá estando allí por siempre. Es efímero, pero eterno. Existe en ese punto del espacio-tiempo, que no desaparecerá, mientras no desaparezca yo.

jueves, octubre 21, 2010

Clásicos

No pretendo que a todo el mundo le guste la música clásica. Tampoco, que a todos les guste el post. Ni siquiera (ya entrando a hilar fino), que todos estén de acuerdo con la versión de "Rapsodia Húngara Nº2" que interpreta Lang Lang. Además, el video dura sus buenos nueve minutos, tiempo exagerado en estos días de todo inmediato.

Pero para aquellos que quieran darle una oportunidad, les dejo un video. El intérprete, como dije, es Lang Lang. Indudablemente, los chinos tienen algo que los hace destacarse en este tipo de cuestiones (genios en matemáticas, computadoras, música... todos temas conexos). El arreglo (la versión, digamos) es, aparentemente, conocido como el "Arreglo de Horowitz" de la ya mencionada "Rapsodia Húngara Nº 2" de Liszt.


Un dato interesante, además, y ya que estamos con los clásicos, es que Lang Lang decidió empezar a tocar el piano por ese mismo tema, a partir de ver esto...


Cuento con que la mayoría de ustedes, lectores, vio más de una vez ese capítulo en su vida. No soy fanático de nostalgiar, no creo que todo tiempo pasado haya sido mejor, pero, con una mano en el corazón, ¿alguien vio un dibujito de ahora que llegue a ese nivel?

Clásicos son clásicos.

sábado, octubre 16, 2010

Una orden de salpicón para llevar

No sé escribir por encargo. Mejor dicho, no sé si sé escribir por encargo. Porque eso es lo que estoy haciendo, y probando a medida que lo hago.

Empezó hace unas horas, hablando con mi amiga Nanu, y la frase "necesito alguna idea para escribir". Luego de bromear acerca de la conveniencia de plasmar en el blog la vida sexual de gente del trabajo (not gonna happen), me dijo "mandate un salpicón de esos que te mandás vos" (lo puso sin tildes, pero Nanu siempre escribe sin tildes... sólo que yo no lo podía dejar pasar y los agregué) y ta.

Ahora estoy acá, tratando de ver si se puede hacer un "salpicón" por encargo... Lo que pasa es que el "salpicón" es sólo un formato, el problema sigue siendo el mismo... ¿de qué hablo?

Podría empezar con el tema de los mineros, porque, total, nadie habló de los mineros, ¿no? Bueno, yo quiero decir que hace ya tiempo que venía diciendo que me parecía todo muy cínico y mediatizado, y recuerdo que mi madre no lo comprendía.

Hasta que vio a Piñera en el rescate, claro. Ahí sí le cayó la ficha (a ella y a unos cuantos) que era todo politiquería vergonzosa.

Si ven mi twitter, también, van a encontrar algunas observaciones sobre la cuestión divina en el tema. Hoy no me siento de ánimo para un debate filosófico/teológico sobre el asunto (además, no quiero alienar lectores), pero los que me conocen (estoy asumiendo que tengo lectores recurrentes, cosa cada vez más incomprobable) saben qué pienso del tema.

Y hablando de divinidades... ¡llegó JR! :P

Mi problema con esto es que yo era de los que lo pedían. Y ta, ahora como que tengo un poco de culpa si la cosa sale mal. Debería haber seguido mi instinto habitual, y no comprometerme, así nadie podría decirme nada. Igual espero que nos vaya bien, eh.*

El 7/10 hice paro, porque no tenía sentido ir al banco, si no iba a haber nada. No estaba de acuerdo con la plataforma, pero hice paro. Ayer hice paro a partir de las 4 de la tarde, pero sí estaba de acuerdo. Pero claro, cuando venga mi recibo voy a putear, porque así no hay bolsillo que aguante. Lo que pasa es que, si hice en el que no era tan compartible, en el otro tenía que hacer sí o sí. Lección aprendida: ante la duda, carnereá (?). Jajaj.

Warner señala el estreno de HP7 en Uruguay para el 25/11. Déjenme repetirlo: el 25 de noviembre! Eso es una semana más tarde que en USA, y una semana más tarde, también, que en Argentina. Y hasta donde yo sé, el idioma de los subtítulos es el mismo acá que del otro lado del charco. Incomprensible.

¿Alguien sabe a quién hay que ir a manifestarle en la puerta?

Por el otro lado, se confirmó que esta primera parte no viene en 3D, lo que es un alivio, porque no me voy a ver en la obligación de explicarle a todo el mundo por qué no tienen que ver HP en 3D.

El 22 comienza el festival de cine. Moviecenter, una vez más, no tiene un listado de las películas que se van a exhibir (al menos hasta el momento en el que escribo estas líneas). Y falta menos de una semana...

Creo que, por fin, tengo internet 3G en mi celular. Creo, porque con Ancel, nunca nada es seguro.

¿Se acuerdan del Pato Darwin? ¡Volvió! ¡En comics! Síiiiiiiii!!! El mejor personaje de la (segunda) era de oro de la animación volvió con un tomo que se llama "The Duck Knigh Returns" (imagino que no tengo que explicar la referencia), de la editorial americana "Boom!" y es un éxito de ventas, tanto que se decidió convertirlo en mensual.

Yo sabía que este día iba a llegar. Por fin, la gente de mi generación está tomando el control de las cosas, y lo mejor de la cultura pop de los 80 y comienzos de los 90, está resurgiendo. :D

En otro orden de cosas, les cuento que el otro día, casi emocioné hasta las lágrimas a mi madre cuando le dije de almorzar una ensalada. Claro, ahora leo lo del precio de la carne, y me doy cuenta que la emoción no era por mi salud...

En serio, si los frigoríficos le venden la carne más cara a los exportadores que a los carniceros (WTF?!!!), estamos en el horno (nosotros, porque lo que es una colita de cuadril, ni a palos).

Arranqué a leer "Percy Jackson and the lightning thief" porque, como dije, el libro parece prometer más que la película. Por ahora bien. Igual viene lenta la cosa... si vale la pena, se los haré saber.

Creo que eso es todo lo que se me ocurre para este boletín. Los reclamos, se los elevan a Nanu, ¿tamos?


*la selección musical para hoy sale de este párrafo

Crítica: Comer Rezar Amar

La sonrisa de J.R.
¿Qué tiene Julia Roberts? Tiene magia, tiene hechizo, ¿pero dónde es que lo tiene? Ah, sí, en la sonrisa. Esa sonrisa que parece que pudiese aliviar todos los males. Es su arma más potente, y con ella logra contagiar al espectador de una genuina sensación de felicidad.

"Comer, rezar, amar" se sostiene en ella, en esa capacidad de hacernos sentir con su protagonista. En eso y en una edición interesante, una linda estética y una buena musicalización. Porque lo que es la historia...

¿Qué se puede decir de una protagonista que sufre y se va un año por el mundo para encontrarse a sí misma? Un año sin trabajar, disfrutando la mejor cocina italiana, paseando por aquí y por allá. Así parece fácil encontrarse. Admito que me sedujo el "dolce far niente", pero, ¿a quién no?

Es demasiado previsible todo, y hasta un poco hipócrita (viaja un año por el mundo para encontrar su propia paz... o era tan interior que la podía encontrar en su casa, o tan necesario el viaje, que los pobres tercermundistas de clase media, estamos condenados a la infelicidad).

La filosofía es bastante liviana, con frases trilladas e ideas nada innovadoras. A pesar de esto, la película se disfruta. Y ello es, una vez más, porque Julia tiene ese ángel propio, que ayuda a acercarnos a su dolor, y a su felicidad.

La película se divide en tres partes principales (Italia, India y Bali) de las cuales sólo la primera es realmente sólida y vale la pena. La historia que transcurre en India está lleno de filosofía barata, y la de Bali está llena de ñoñería y previsible romance.

Una historia pobre, con un guión regular, que sobrevive gracias a las habilidades del musicalizador, el director de fotografía, el editor, y a la Roberts, que todavía tiene sonrisas para repartir.

Mas disfrutable que buena.

[**1/2 / *****]

jueves, octubre 14, 2010

global/heart warming

Nissan sacó un auto llamado "Leaf" ("Hoja" en español), que es 100% eléctrico, y lanzó, obviamente, la campaña publicitaria de orden.

La pieza central es este anuncio. Y no me preocupa hacer publicidad, porque ninguno de mis lectores está en condiciones de salir y decir "Me compro ya uno", porque en Uy no están, y el día que lleguen, al precio que se venden los autos acá...

En fin, el anuncio me pareció genial, y aprovecho para compartirlo con ustedes.

martes, octubre 12, 2010

Creep

Ayer subí mi crítica de la película "The Social Network", o "Red Social".

La película, además de ser absolutamente recomendable, tiene uno de los mejores trailers que he visto en mucho tiempo, y quiero compartirlo con ustedes.


Sí, la canción que suena de fondo es "Creep" de Radiohead, pero en una versión espectacular, de un coro femenino que se llama "Scala Choir", y que es... atrapante.

Y como espero que no sólo a mí me haya parecido brillante, me tomé el atrevimiento de agregarla aquí, para quien la quiera escuchar completa.

lunes, octubre 11, 2010

Crítica: The Social Network (Red Social)

You've got a friend

La relación entre la soledad y el poder (económico) es un tema clásico del cine americano (estadounidense), y vincula a "The Social Network" con obras como "Citizen Kane" o "There Will Be Blood". Una diferencia es que TSN está basada en personajes reales ("Kane" está inspirada en la vida de William Randolph Hearst, pero no sigue su historia al pie de la letra).

"The Social Network", entonces, es relevante y actual, porque habla de una realidad palpable para todos. Facebook tiene 500 millones de usuarios... ¡500 millones! Estamos hablando de casi el 10% de la población mundial.

Pero estas cuestiones son secundarias a la película (que se enfoca en el período que va desde la idea original, hasta el primer millón de usuarios, que no de dólares). El eje es Mark Zuckerberg, el creador del fenómeno, con más o menos ayuda (depende del enfoque de cada uno). El eje es Mark, y es Mark y su relación con el mundo.

Jesse Eisenberg interpreta brillantemente al protagonista, lo dota de una realidad y tridimensionalidad basada en los diálogos punzantes y veloces, pero también en la gestualidad mínima. Su interpretación da vida a un personaje atrapante, que lleva sobre sus hombros la película.

Junto a él, un grupo muy sólido de secundarios (entre ellos Andrew Garfield, el próximo Spiderman), se manejan con soltura ante el guión fantástico de Aaron Sorkin.

Porque el punto más sólido (junto a Esenberg) de la película es el guión. Sorkin está más que probado en la creación de diálogos brillantes, y demuestra aquí, una vez más, una gran soltura, y tremenda habilidad para crear un ritmo vertiginoso, pero a la vez realista, a las conversaciones universitarias.

Detrás de la cámara, David Fincher crea el ambiente justo, evitando llamar la atención sobre su propia destreza (un pecado que había cometido más de una vez), sirviendo a la historia con comodidad. Cuando tiene que crear ambientes íntimos, lo consigue perfectamente, cuando tiene oportunidad de liberarse y mostrar que sabe qué hacer con una cámara, lo aprovecha.

"The Social Network" es una película donde todo funciona. Un guión sólido, actuaciones impecables, y un ritmo atrapante. Sólo al final, la historia parece no poder mantener el nivel de excitación de los primeros (absolutamente brillantes) 30 minutos. Pero quizás, eso sea demasiado pedir, para una historia que está, aún hoy, en construcción y crecimiento.

Una de las películas del año. Imperdible.

[**** / *****]

domingo, octubre 10, 2010

Sarandí 428

Su amiga lo llamó para contarle. Estaba por pasar. Cinco, diez minutos como mucho.

Se levantó de un salto, y pasó frente a su jefe como una ráfaga, mientras le decía "¡Salgo!". Ya habría tiempo de arreglar los asuntos laborales.

Llegó a la puerta del edificio, y calculó rápidamente, el camino más corto. Por suerte, trabajaba en la misma Ciudad Vieja, y creía que, si no mediaba inconveniente, probablemente llegara a tiempo para detener la catástrofe.

Empezó a correr, correr como probablemente nunca antes hubiera corrido; la corbata ondeando tras de sí, como veleta. En esa carrera le iba la vida, el futuro.

Tuvo que tener especial cuidado con una vieja que paseaba su carro de feria (casi se la lleva puesta), y bajó a la calle para poder avanzar más rápido.

"No puede casarse con él. ¡Yo la amo, siempre la amé; yo soy quien ella necesita!", pensaba, y especulaba sobre lo que diría al entrar a la sala.

"Yo te conozco más que nadie. Contigo fui el hombre más feliz del mundo. Quiero pasar la vida entera a tu lado, y sé que vos también lo querés". Quizás sonaba un poco cursi...

Modificaba su discurso grandilocuente, mientras corría a más no poder por la peatonal rumbo al registro.

Sus zapatos repiqueteaban en las baldosas, haciendo que la gente se fuera abriendo a su paso. Todo se configuraba para que él pudiera llegar, para rescatarla de las garras de ese infeliz que no era bueno para ella, no como él podía serlo.

Ya estaba en la esquina, y ya tenía el discurso preparado. Iba a ser su gran momento, un momento de película. Se convertiría en el héroe de su amada, que permanecería a su lado para siempre.

Sólo unos metros más...

*****

Quince minutos después, cuando ella salió del registro de la mano de su flamante esposo, lo hizo por la puerta de atrás. Se lo había solicitado el personal de allí. Ni pensó en preguntar por qué. Su felicidad era tal, que los detalles eran insignificantes. Estaba con el hombre correcto, lo sentía.

No vio el informativo esa noche. Estaba sacándose fotos con el vestido de la iglesia. De lo contrario, quizás habría visto las imágenes exclusivas de canal 4. Un charco de sangre le rodeaba la cabeza al muchacho, mientras el locutor, con su voz en tono trágico, relataba cómo esa mañana, el joven había encontrado la muerte, resbalando con el arroz arrojado a las puertas del registro.

miércoles, octubre 06, 2010

Una canción me trajo hasta aquí

Tenía la necesidad de postearla hoy. Hay cosas que están por encima de lo racional, de lo fríamente mental, y hablan de lo emotivo.

Tengo la duda si no subí antes esta canción. Es posible, quizás hasta probable. Y sin embargo, no tengo intenciones de ir a comprobarlo. ¿Por qué? ¿Descubrir que soy reiterativo, me haría desistir? No. ¿Descubrir que no lo soy, cambiaría algo? Tampoco.

Y así estamos, a punto de compartir palabras de otro, para que cada uno tome de ellas lo que quiera, o no.

Hay gente que tiene la capacidad de decir cosas sorprendentes. Hay otros, que sólo podemos copiarlas, transmitirlas, hacerlas llegar a los demás.

En el proceso, a lo mejor, y con suerte, dejamos algo de nosotros mismos. Elegir una canción, el momento, el lugar, es decir algo, también. Claro, sin la rima y la métrica, sin el acompañamiento y las notas.

Pero, al final del día, sea artista o canal, cada uno forma parte de esto, y se trata de compartir.

Ojalá les guste. Es sólo una canción. Nada más. Nada menos.

sábado, octubre 02, 2010

La canción

La canción sonaba una y otra vez en su cabeza.

Al principio, era algo interesante, hasta divertido. A todo el mundo le pasó alguna vez. Claro que, en general, pasaba con canciones pegadizas e insoportables. Ésta era una canción que escuchó un día, casi por accidente, y la primera vez, ni siquiera le prestó mucha atención.

Pero ahora sonaba en su cabeza, y sabía (no le costó mucho darse cuenta) que era porque le hablaba de ella.

Era extraño que la escuchara todo el tiempo. Eso nunca le había pasado, al menos no tan así como ahora, pero al principio lo ignoró. Se sorprendió a sí mismo tarareándola más de una vez.

Pero los días pasaron, y la canción no desaparecía.

Al final de la primera semana, ya estaba en crisis.

Probó escuchando otra música, para desplazar la dichosa canción, pero no funcionó. Probó ir a bailar, para que la estridencia del reggaetón o esas porquerías que se escuchan ahora, la empujara fuera de su cabeza. Pero nada funcionaba.

Sabía que no le podía contar a nadie. Su familia se preocuparía demasiado, sus amigos lo mirarían como si estuviese loco, y tal vez contagioso...

Ir a ver un médico, temía, podría terminar con él internado en un psiquiátrico.

Se quedaba sin opciones, mientras la canción lo acompañaba, desde que despertaba, hasta que se iba a acostar... especialmente cuando se iba a acostar, que quedaba solo con sus pensamientos, y terminaba, una vez más, pensando en ella...

También había momentos críticos, cuando pasaba por el parque, por la esquina donde se habían conocido, por el lugar donde se habían dado el primer beso. Allí, la música subía de volumen, y las palabras cobraban un peso inusitado. Hasta que no resolviera su problema, no volvería a esos lugares.

Promediando la segunda semana, en un impulso de locura, depositó su cabeza en las vías del tren, esperando que, con su vida, la canción desapareciera. Claro que, era Uruguay, y el tren nunca pasó, y morir de inanición parecía demasiado sufrimiento, así que se levantó y se fue a su casa.

Cuando habían pasado casi 20 días de escuchar los mismos versos, a veces como un sonido leve de fondo, a veces en primer plano, descubrió que esa misma noche, el autor tocaba en el teatro.

Consiguió colarse al espectáculo (las entradas estaban agotadas) y escuchó la canción en vivo. Supo, sin saber por qué, que el artista tenía la respuesta, que él, y sólo él, podría darle la solución.

Tuvo que pagarle a los guardias para que le franqueen el paso al camerino. No importaba, hubiese dado todo su capital por salir de ese estado de desesperación.

Cuando lo tuvo frente a frente, rogó que no lo expulse y le planteó su angustia.

El artista meditó por unos instantes.

"Mirá, cuando tengo una canción rondándome la cabeza, yo tampoco me la puedo sacar de encima hasta que me siento, pongo la lapicera sobre el papel, y dejo que se escape de mi conciencia a la hoja", le dijo.

Llegó a su casa esa noche, temblando como si le hubiesen dado una última oportunidad. Era ahora o nunca.

Se sentó frente a la hoja en blanco, y reprodujo uno a uno los versos de la canción.

Cuando terminó con la última palabra, su cabeza quedó en total y completo silencio.

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