martes, mayo 31, 2011

Not dead

Cada vez que voy a escribir algo, blogger se encarga de borrarlo. Estoy pelado con el blog. No tengo escapatoria. Parece una especie de conspiración del silencio. Sí, admito mis culpas, no estoy posteando como debiera, pero acá hay algo raro.

No puede ser que, ya dos veces, escribo un post entero, que, sí, a lo mejor no servía para nada, no valía la pena ni se trataba de algo aceptable desde el punto de vista literario, pero por lo menos era un post, por lo menos era algo.

Así que ahora estoy, una vez más, tratando de decir en algunas palabras, que no desaparecí, que sigo, que, a pesar de estar más ausente, estoy, que 10denoviembre sigue siendo mi casa, y que espero volver a postear más seguido. No sé si pasará, no puedo prometerlo, pero lo intentaré.

Tengo ideas (algunas) y películas para ver y criticar. Sólo falta un poquito, ese ingrediente extra de voluntad o lo que sea que me está faltando.

Estoy bien, la casa está en orden, y, si bien no hay nada que me impida hacerlo, extraño postear. Extraño decir cosas, hablar de las cosas que me gustan, y expresarlas de alguna forma que me guste a mí también (escribo tanto para mí como para los demás).

Espero volver pronto. Espero que siga alguien del otro lado, con algo de ganas de leerme...

viernes, mayo 20, 2011

Crítica: Piratas del Caribe: en aguas misteriosas

Navegando sin rumbo

A veces parece más sencillo perdonarle a un film el ser malo, que el ser mediocre. Lamentablemente, la nueva entrega de la saga de piratas, está muy cerca de lo segundo.

El film falla en muchos puntos, en casi todos, diría, porque desde su concepción hay algo errado: Jack Sparrow no es un protagonista. Por más que todos asociemos a Johnny Depp como la cara principal de la saga, su personaje no es protagónico, es un secundario. Y eso tiene sentido, porque no hay un punto de identificación, es más, esa no identificación es importante para su personaje y para que funcione.

Desde ese punto de partida erróneo, se crea una historia que, la verdad, no resulta demasiado atrapante, no hay nada que parezca estar realmente en juego, y ningún personaje por el cual sentir que vale la pena invertir.

En términos de desarrollo, la película cuenta con muchos momentos de sobreexposición, diálogos y más diálogos, que poco importan y poco aportan a crear interés. Si tan siquiera sirvieran para unir grandes escenas de acción...

Pero no. Rob Marshall, que toma el timón de las manos de Gore Verbinsky, no le llega ni a los talones a su predecesor. Las escenas de acción son poco atrapantes, poco dinámicas, parecen ensayadas, falsas, chatas. Un buen director hubiera, probablemente, sabido sacarle jugo a las persecuciones y peleas del guión, en manos de Marshall son aburridas.

Cada vez más, parece quedar claro que lo de "Chicago" fue más un mérito de sus colaboradores, que de Marshall mismo, que no logra imprimirle emoción a ninguno de sus fotogramas.

Las actuaciones están bien. Depp hace lo que puede, con un personaje que no debería estar en el centro de la historia. Desentona Penélope Cruz, cuyo acento llega a ser irritante. Además, la última cosa que Jack Sparrow necesita, es un interés romántico. Mala idea desde todo punto de vista.

Visualmente, la película es chatísima, a pesar del 3D. Por momentos las cosas lucen artificiales. Además, verla en 3D es una terrible idea, porque reduce la luz, y la gran mayoría de la película transcurre en lugares oscuros o semioscuros. Si el lector decide ir a verla, una función en 2D es mucho más recomendable (además de más barata).

Lo único que parece funcionar es la música, ya que Hans Zimmer retoma sus temas de entregas anteriores. Quizás no sorprenda, pero, por lo menos, tiene más ganas que el resto de la película, que no es horriblemente mala, pero es, simplemente, una secuela de esas que parecen hechas "para cobrar".

Una pena.

[**1/2 / *****]

lunes, mayo 09, 2011

La dura tarea de mantenerse agnóstico

No me considero supersticioso. No leo los horóscopos, no tengo amuletos, no creo en dioses ni santos, ni en fantasmas, apariciones, ni cuestiones sobrenaturales afines.

No me da miedo pasar por debajo de escaleras, ni los gatos negros, no tengo idea qué hacer si se derrama sal, ni me preocuparía si en la mesa fuésemos 13 comensales.

Pero me preocupa, sí, escribir sobre cómo me siento. I don't wanna jinx it, you see?

Todo agnosticismo, toda capacidad crítica, toda convicción de descreimiento, se desvanece ante el innegable temor de tener algo para perder.

No puedo, entonces, decir qué cosas me hacen feliz, y hasta diría que me preocupa un poco decir tan ligeramente que ese es mi estado actual. Por las dudas relativicémoslo, no vaya a ser que...

Admito que me da un poco de vergüenza. ¡Hombre grande, caramba! Años de luchar por lo científico, lo comprobable, de decir que todo eso del pensamiento positivo no es más que patrañas new age, que le venden a las amas de casa que compran cualquier cosa, y sin embargo, caigo.

Supongo que es un reflejo más de que uno no es más ni menos que un ser humano común, los mismos temores, las mismas inquietudes.

Al final de cuentas todos le tememos a ese mundo donde las cosas simplemente pasan. Eso es contrario a nuestro sentido de justicia. Por eso necesitamos creer en ciertas cosas, para sentirnos seguros ante los caprichos del mundo.

Esa necesidad no lo hace real, pero existe.

No debo creer en supersticiones, no debo creer en supersticiones, no debo creer...

Por las dudas, no digo nada... :P

sábado, mayo 07, 2011

Crítica: Fast Five (Rápidos y Furiosos 5)

Sobre ruedas

Pocas cosas son tan arbitrarias como las leyes de la física en "Fast Five". Las mismas se adaptan, convenientemente, a las necesidades del argumento. Todo en favor de una espectacularidad que atrape y entretenga.

Lo importante, al final del día, es si eso se logra o no. Y se consigue. Por sobre todas las cosas, más allá de lo imposible de sus escenas, de la ineptitud de sus diálogos y de algunos de sus actores, la superficialidad de sus personajes y la previsibilidad de su trama, la película sale airosa.

Vayamos por partes: la historia de "Fast Five" busca conectar personajes importantes de las entregas anteriores, y volver al origen (Paul Walker, Vin Diesel). El guión es una especie de "La gran estafa", en la que las carreras son un elemento más, pero el objetivo es un gran robo, con mucho dinero en juego.

La acción transcurre mayormente en Brasil (en Río, más exactamente), donde, por supuesto, reina la corrupción, y la policía trabaja para el gángster de turno, a quien hay que robarle los millones.

Los buenos son perseguidos por Dwayne Johnson (ex "The Rock"), que tendrá con Vin Diesel, más de un enfrentamiento de pelados con visos homoeróticos no intencionales (creo).

No, la historia no tiene demasiado sentido.

Por el lado de las actuaciones, Walker está bien, Johnson es un cliché (bastante bien interpretado), Diesel está durísimo (física e histriónicamente) y Jordana Brewster (como la hermana de Vin y novia de Paul) es la embarazada con mejor cuerpo de la historia de la humanidad.

El resto de los actores van desde lo simpático (los dos latinos) hasta lo totalmente inepto (la policía brasileña).

Pero, siendo honestos, tampoco es que el guión les dé mucho con lo que trabajar.

Donde funciona es en la acción. Sí, es imposible. Imposible al punto de llevar al espectador casi a perder toda "suspension of disbelief", pero no. Se detiene justo ahí, donde todo es exageradísimo pero se ve real. Quizá sea la mezcla entre las computadoras y los vehículos de verdad, pero lo que ocurre en pantalla se ve real, con peso, material.

Y es imposible no sonreír ante semejante despliegue.

No hay tantas carreras de autos como uno pudiera desear, pero las dos grandes, son estupendas, entretenidas, dinámicas. La película toda cuenta con un tono lúdico, busca simplemente entretener, sin mayores aspiraciones, pero sin engaños, ni golpes bajos, ni manipulaciones molestas.

Livianita, ágil, entretenida. Una buena "popcorn movie" para olvidarse un rato de la realidad.

[*** / *****]

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