miércoles, agosto 31, 2011

Crítica: Cowboys y Aliens

Determinismo nomenclator

Lo bueno es que no te mienten. "Cowboys y Aliens" entra en ese grupo selecto de películas que dan exactamente lo que prometen (como "Snakes on a plane", por ejemplo). Acá la cosa viene por el lado del "what if", el "qué pasaría si..." de un ataque extraterrestre en la tierra de los cowboys.

La película busca partir desde una narrativa de tipo western. Formalmente lo es, más allá de una cierta sensibilidad moderna, en sus encuadres, sus dinámicas, sus personajes.

Porque los primeros minutos podrían, perfectamente, formar parte de un western normal, de fórmula, e incluso podría argumentarse que el punto más fuerte de la historia está en esos momentos en los que la historia es una más del género.

Y entonces, con la inevitabilidad de lo preanunciado, entran los aliens a escena. Y son amenazadores, feos, peligrosos, y el mayor reto de Jon Favreau es lograr mantener la verosimilitud. Ahí tiene, entonces, que encontrarle la vuelta para que la pelea no sea despareja.

Daniel Craig y Harrison Ford cumplen perfectamente con sus papeles respectivos. Sus personajes no son ni buenos ni malos: son. Y si hinchamos por ellos es porque, en este contexto, sus intenciones son buenas. Además, son los humanos.

El resto del elenco está muy bien, también (en especial Sam Rockwell y Paul Dano). El mayor problema viene por el lado de Olivia Wilde, pero no tanto por ella, sino por el personaje en sí.

Hay partes previsibles, y no hay nada en la película que sea tan removedor ni innovador, que la haga destacar, más allá de cumplir cabalmente con la premisa instalada desde el título.

En definitiva, se trata de una película sólida, entretenida, bien pensada, que no se destaca particularmente, pero no decepciona.

Una buena opción.

[*** / *****]

miércoles, agosto 17, 2011

Crítica: Quiero matar a mi jefe

Trifecta perfecta

Tres historias, tres jefes horribles, tres amigos, tres actores con una química impresionante. Esa es la base de "Quiero matar a mi jefe", en la que los tres protagonistas se encuentran en una situación desesperada, en medio de la recesión americana.

A nadie le gusta estar desempleado, y a veces, para evitarlo, hay que aguantar demasiado. Con eso juega la película, pero, por sobre todo, deja a sus actores jugar.

Bateman, Sudaikis y Day son un trío que se maneja en el límite de lo atolondrado (son tan inútiles, por momentos, que casi desespera), sin pasarse. Son una especie de tres chiflados modernos, con la química justa. Venden sus personajes y su amistad, y es imposible no simpatizar con ellos.

Por el otro lado, los jefes. Kevin Spacey es perfectamente malvado, Colin Farrell es tan desquiciado como uno puede creer que sea (su personaje es el que menos atención recibe, lamentablemente) y Aniston debe dar la mejor actuación que le he visto. Por primera vez, no es Rachel de "Friends", y su belleza le da el giro exacto a la situación.

La película no es nada que no se haya visto, si bien sorprende una o dos veces, pero no es lo importante. Lo importante es el timing cómico, que funciona, el ritmo, que entretiene, y los actores, que dan todo de sí.

"Quiero matar a mi jefe" no comete los excesos de "Qué pasó ayer? Parte 2", y si bien tiene sentido de urgencia en algunos tramos, no es violenta, ni histérica. Es, simplemente, muy divertida.

Una muy buena comedia. Una muy buena película.

[***1/2 / *****]

viernes, agosto 05, 2011

Crítica: Medianoche en París

La Ciudad Luz

Existe una cierta magia acerca de París, que es innegable aún para quienes no hemos podido aún visitarla. Es algo que va más allá de lo meramente visual, de la Torre Eiffel, o el Arco del Triunfo. Es un espíritu, que trasciende lo turístico.

Ese espíritu se deja ver en "Medianoche en París", que se convierte en una de las mejores películas de Woody Allen de los últimos tiempos.

Se trata de una comedia con dejos de romántica, con un poco de fantasía y de drama. Todo en uno, en una especie de mezcla de sabores que encajan perfectamente.

Porque París, justamente, a los ojos de Allen, evoca eso. Es una locura, pero no histérica. Un claro ejemplo es el encuentro con Dalí (Adrien Brody), que es absolutamente surrealista, como no podía ser de otra manera. Quizás ese sea el momento alto, pero hay otros tantos, en lo que el absurdo se disfruta, y se acepta.

No existe el cuestionamiento del porqué. No es necesario. Lo importante es disfrutar.

Owen Wilson es puro carisma, uno de los mejores alter egos de Allen. Su trabajo es excelente, totalmente disfrutable, y fundamental para que la ilusión funcione. El resto del elenco hace un gran trabajo también, con personajes con la adecuada cuota de seriedad y locura.

No se trata de un film que busque lucirse en lo visual, con una fotografía que no llama la atención sobre sí misma. Pero el fondo es París. Es como si Allen dejara que el paisaje dijera todo.

La ciudad es un personaje en sí mismo. Existe, vive, respira, transmite. Así como Allen supo homenajear a Manhattan, aquí deja que París sea el corazón y el espíritu de la película, que parece fundirse en las viejas veredas, callejones y puentes.

Emoción, alegría, melancolía, fascinación... hay tantas notas en "Medianoche en París", que sería inútil nombrarlas. Es, simplemente, una experiencia que debe ser vivida.

Una gran película.

[**** / *****]

lunes, agosto 01, 2011

Crítica: Capitán América

Capitán Technicolor

La gente de Marvel lanzó la última película previa a "Los Vengadores", con el héroe que les faltaba. Ahora la historia está completa.

La trama principal de "Capitán América" transcurre al comienzo de los 40s, con el enfrentamiento entre Estados Unidos y la Alemania Nazi. Pero el Capi no va contra los nazis, sino contra Hydra, una rama extremista bajo las órdenes de la Calavera Roja (Hugo Weaving). Momento... nazis extremistas? Sí, parece que en esta historia se puede ser más malo que los malos.

Allí encuentra un punto débil la película, en la que los villanos son estrafalarios, anacrónicos, poco amenazadores (menos que los de la realidad, al menos). Además, la tecnología que utilizan es tan inverosímil, que uno termina creyendo más en "Thor" que en este film. De alguna manera aquél, con sus dioses nórdicos y dramas familiares shakespeareanos, era más creíble.

"Capitán América" es dinámica y entretenida, pero no tiene nada sobresaliente, salvo quizás, la actuación (demasiado breve) de Stanley Tucci, que interpreta el personaje más tridimensional, más real, de todo el metraje, y que se extraña cuando ya no aparece más.

Chris Evans hace un buen papel, probablemente mejor al comienzo, cuando es un debilucho, que depués. Pero si no luce su labor es por las limitaciones del guión y el personaje en sí, que no ofrecen mucho para que él trabaje. Tommy Lee Jones está correcto en un personaje totalmente estereotípico, y la protagonista femenina no tiene nada especial, y es poco creíble en su tiempo.

Los efectos especiales están bien, pero la acción no siempre atrapa. La fotografía no es del todo adecuada. Demasiadas veces parece que transcurriese todo en un set. No hay magnificencia, y las imágenes recuerdan un poco a "Capitán Sky y el mundo del mañana", en un mal sentido.

A pesar de esos problemas (y una banda sonora nada memorable), la historia funciona, por su simpleza y su ritmo, que atrapa y entretiene.

No es la mejor de las de Marvel, pero cumple. Habrá que esperar a "Los Vengadores" para ver si se puede elevar la apuesta.

[*** / *****]

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