lunes, abril 30, 2012

Crítica: The Avengers

"Las piezas se venden por separado"

El objetivo era realmente ambicioso: crear un universo de películas (semi)independientes, que compartieran un universo común y que llevaran, eventualmente, a una película que reuniera los personajes principales de cada una de esas líneas. Como sucede en los cómics, digamos.

Para que todo eso tuviera sentido, las películas individuales tenían que funcionar, y la película final, que reunir lo mejor de todas, sin desmerecer a ninguna de las precedentes, y respetando la esencia de sus protagonistas.

Joss Whedon era el hombre ideal para la tarea. Algunos podrían decir que quizá el único. ¿Por qué un hombre salido de la TV, padre de algunos éxitos de culto (nada de éxitos rotundos de público) y algunos fracasos notorios de rating, y con sólo una película de cine en su haber (nacida de una de sus series) era el elegido? Porque, si por algo se ha caracterizado su obra es por juntar personajes tridimensionales, darles entidad y hacerlos jugar.

"The Avengers" mantiene un equilibrio entre sus personajes, que es delicado e imprescindible. Sí, Tony Stark es genial, pero Bruce Banner (y ni que hablar cuando se pone verde) tiene todo para competirle. Y la Viuda Negra, el Capitán América y Thor tienen momentos importantes y memorables, también.

Whedon les da a cada uno, pequeños momentos de diálogo brillantes, cada uno dentro de su personaje, cada uno con su toque único, y eso se nota.

Robert Downey Jr. está a la altura de la primera "Iron Man", Mark Ruffalo es el Bruce Banner/Hulk definitivo, lleno de sutilezas y emociones (reprimidas), y Tom Hiddleston es perfectamente disfrutable como villano. El resto del elenco, cumple una tarea más que correcta, también.

La película funciona en una especie de in crescendo, en el que el primer y segundo acto tienen momentos muy buenos, pero no terminan de cerrar, para culminar, sí, en un tercer acto que funciona como una especie de redención.

Allí, cuando la cosa realmente funciona, la cinta logra elevarse a los puntos más altos de la franquicia de héroes de la Marvel.

En el debe está, sin dudas, la música. Los Vengadores merecían tener su John Williams. Y esta película lo necesitaba. Michael Giacchino, por ejemplo, hubiese sido una gran elección. Pero, así como está, Alan Silvestri entrega una banda sonora que pasa totalmente desapercibida.

Un poco despareja, pero con grandes momentos (tanto en diálogos como en acción), "The Avengers" era una apuesta más que complicada de resolver de buena manera, y Whedon aprueba con nota, al lograr hacer malabares donde muchos probablemente estarían condenados al fracaso.

Quizás no sea el punto más alto de la franquicia (pienso que la primera "Iron Man" sigue siéndolo), pero sí el más espectacular.


[***1/2 *****]

viernes, abril 27, 2012

Crítica: El Artista

The sound of silence

El cine es imagen en movimiento. Sin sonido, el cine sigue siendo cine, como lo fue durante unos 30 años. Es la imagen lo que cuenta. Como decía un profesor que tuve "El cine sin imagen, es radio".

Pero esto no quiere decir que el salto de cine mudo a sonoro, no haya sido el más importante de todos, y uno de los de mayor y más rápida aceptación. Más que el color, el cambio de cuadros por segundo, el ancho de pantalla o el 3D. El sonido le permitió al cine lograr una capacidad de inmersión única. La realidad de la pantalla se asimiló a la de fuera de ella.

"El artista" está contada utilizando un estilo que mezcla lo antiguo y lo moderno. La falta de sonido (en gran parte, pero no la totalidad del metraje), el uso del blanco y negro y el formato de pantalla 1.37:1 (más cuadrada que en los formatos de hoy en día) le dan un aspecto antiguo, que el lenguaje cinematográfico en sí, no acompaña del todo.

En cierta forma, se trata de una representación incompleta, en la que se cede en algunos aspectos y en otros no tanto.

La elección de formato es interesante, y el director Hazanavicius, trata de sacarle el jugo. Para ello, construye una historia que pone énfasis en el estilo. Se trata, sin dudas, de una historia simple, llana, que resulta fácil de entender y desarrollar, aún con las limitaciones autoimpuestas.

Jean Dujardin, en el papel protagónico, se desempeña con soltura. Su aspecto remite a los actores clásicos, y su carisma se nota aun sin palabras. En el cine mudo es de especial importancia lo físico (no sólo gestual, sino de cuerpo entero), y demuestra una capacidad plástica ejemplar. Claro que cuenta con la ayuda de Uggie, el perro, a quien no podíamos dejar de mencionar aquí, ya que se roba casi todos los segundos en los que aparece en pantalla.

El resto del elenco está bien, aunque con alguna tendencia a lo caricaturesco (John Goodman, por ejemplo).

En una película de este tipo, se vuelve totalmente trascendente la música, y debemos decir que aquí funciona perfectamente, robando alguna que otra idea de bandas sonoras clásicas, con un sonido propio, si bien no particularmente memorable.

En definitiva, se trata de un ejercicio de estilo. Canchero, simpático, y también superficial, que se disfruta, sin duda, y que puede llegar a servir para despertar el interés en otro tipo de cine, que vale la pena volver a visitar.

[
***1/2 *****]



viernes, abril 20, 2012

Crítica: Titanic 3D

Insumergible

Permítame el lector comenzar esta crítica de una forma distinta: vi por primera vez "Titanic" a finales del 97, principios del 98, ni bien se estrenó en cines en Montevideo. En aquel momento, lo único que sabía de la película era que se había convertido en la más cara de la historia, y que era un evento en sí misma.

Yo estaba de veraneo en Parque del Plata, con amigos de la familia, y volví a Montevideo por el día, solamente para poder verla. Por supuesto que más de uno insinuó que volver a la ciudad para ir al cine era una locura, pero no me importó.

Desde los primeros cuadros supe que había algo que me pasaba con la película. Cameron había logrado algo maravilloso, y caí rendido a sus pies. Cuando salí del cine, recuerdo perfectamente pensar "Es la mejor película que vi".

Pasaron casi quince años desde ese momento, y he visto mucho más cine. Pero el poder de "Titanic" no disminuyó.

James Cameron construyó una película que funciona desde el primer fotograma. Todo en "Titanic" es armonioso, perfectamente simple y sin embargo complejo.

Desde el punto de vista formal, el diseño de producción es absolutamente sobrecogedor, perfecto hasta en los detalles más mínimos. Asimismo, en sus efectos, que pueden evidenciar el paso del tiempo, pero nunca distraen, nunca arruinan la emoción, y son, en su mayoría prácticos, y se sienten reales.

Mucho se ha cuestionado la historia romántica. Que es simplista, que los personajes se enamoran demasiado rápidamente. Es, a mi entender, una crítica facilista. Cameron usa arquetipos, para generar empatía. Sus personajes nos resultan simples porque ese es su diseño, porque tras ellos busca comentar sobre los roles sociales. Su "Titanic" está construida en base al hubris, y así se permite observar la realidad.

La historia de amor de Jack y Rose no es notoriamente más apresurada que la de Romeo y Julieta (en la obra de Shakespeare no transcurren más de seis días de principio a fin), y ese es, quizá, un buen punto de referencia para Cameron. Su "Titanic" es Romeo y Julieta. Y también es "Lo que el viento se llevó", en el sentido de una construcción clásica de un romance en un entorno épico.

Jack y Rose se necesitan mutuamente y se encuentran, y esa sencillez con la que ocurre, es perfecta, porque así debe ser. Tanto Winslet como DiCaprio hacen un gran trabajo, y su química es notoria.

El resto del elenco es, también, notable, destacándose Kathy Bates (es imposible no simpatizar con su Molly Brown). Billy Zane es quien tiene el mayor trabajo, ya que Caledon Hockley está tan al límite de la caricatura, que sólo su gran destreza permite que no se desborde.

Cameron filma con cuidado y precisión, y le brinda a la película diferentes ritmos de acuerdo al momento dramático. Pone en claro el destino de la nave, aun al principio (no que no lo sepamos, pero por las dudas), y luego hace todo lo posible para que nos olvidemos de eso. Recién cuando los vigías ven el iceberg, nos trae a la realidad de golpe. Luego del choque, el espectáculo domina hasta casi el final, donde se permite cerrar la historia y que le quede redondita.

El hundimiento del barco más notorio de la historia, está contado con una precisión técnica insuperable. Esa hora final es extenuante, vertiginosa, magistral en su ejecución.

El otro rubro técnico que no puede pasar desapercibido es la música de "Titanic", que es mucho más que "My heart will go on" (que no es mala, sino que tiene el estigma de haber sido repetida hasta el cansancio). James Horner compuso una banda sonora épica, pero intimista, fácilmente reconocible, y totalmente atmosférica, que se convirtió, con justeza, en un clásico.

Volver a ver "Titanic" en cines permite recordar por qué estuvo seis meses en cartel, liderando la taquilla, permite reencontrarse con una obra perfectamente planeada y ejecutada, en la que cada ingrediente, hasta el más mínimo detalle, funciona a la perfección.

Una obra maestra, sin dudas.

[***** *****]

Sobre el reestreno: la calidad de imagen es muy buena (claramente hubo un gran trabajo de remasterización, que le debe mucho a lo obsesivo de Cameron). El 3D funciona muy bien, y aunque no es necesario, le da un toque distinto y está muy bien utilizado.

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