jueves, agosto 16, 2012

Crítica: A Roma con amor



Woody Light

Lo que hizo Woody Allen por la capital francesa en "Medianoche en París", intenta hacerlo ahora con la capital italiana en "A Roma con amor", y el resultado, si bien bueno, no llega al nivel de su antecesora.

En parte eso sucede porque en aquella el marco era fundamental, la ciudad era la esencia que unía las piezas, era un personaje más. Aquí Roma es el marco, pero no hay nada que nos diga por qué es importante que sea Roma y no otra ciudad, no hay un motivo más que incidental.

La película está formada por varias historias inconexas, que transucrren en diferentes tiempos y momentos, y quizás hasta en diferentes realidades. Las une un vago vínculo temático del deseo y la ambición, y poco más.

Las piezas son tan disímiles que habría que analizarlas por separado. Algunas funcionan mejor (la de Jesse Eisenberg y Ellen Page, con Alec Baldwin, o la de Woody Allen y su consuegro que canta en la ducha), y las otras no tanto (la de Penélope Cruz y la de Roberto Begnini, que es más simpático que otra cosa).

Los trabajos actorales son todos parejos, y el tono es siempre liviano y divertido. Allen se luce en su clásico personaje de fracasado que busca el éxito, aun a través de otros, en base a su propio carisma y a la nostalgia que produce verlo en ese papel. Alec Baldwin es, también, Alec Baldwin, Penélope Cruz trabaja en un italiano que (para este oído muy poco entrenado, suena muy bien), y la química de Jesse Eisenberg y Ellen Page, funciona. Es, justamente Page quien encuentra más oportunidades para sacarle el jugo a su personaje.

En esa pequeña historia de Page y Eissenberg, es donde el guión encuentra mayores aciertos, deconstruyendo (a través de un Baldwin omnisciente y "meta"l) la relación entre los personajes, jugando con las expectativas de lo que ya intuimos o sabemos que va a ocurrir.

La forma en la que está armada la película, intercalando partes de los segmentos, hace que extrañemos por momentos las historias que más nos interesan, y nos resulte un trámite el pasar por las otras, lo que hace pensar que quizás hubiese sido más efectiva contando cada historia por separado. Pero, por supuesto, es difícil afirmarlo en forma categórica.

En resumidas cuentas, como señalaba anteriormente, hay entre las historias, una conexión temática leve, que no da para mayor análisis. Como un rejunte de viñetas es una obra simpática, aunque menor, de un Woody Allen que, el año pasado, demostró que puede y debe rendir más.

A pesar de esos reparos, "A Roma con amor" es una película entretenida, simpática y disfrutable.

[
*** *****]

domingo, agosto 12, 2012

Crítica: Prometheus



Trampas al solitario

Hay pocos directores con la capacidad de crear mundos como Ridley Scott. Sus mundos parecen reales, envolventes, gastados por el uso cotidiano. Su capacidad para crear una atmósfera única y casi palpable, vuelve a la luz en "Prometheus", que toma, en ese sentido, mucho de sus mejores películas (entre ellas, obviamente "Alien").

Y algo que también consigue Scott es generar ansiedad, sobresaltos, hacer una experiencia disfrutable (entendiéndose que se puede disfrutar la tensión).

Un punto a destacar es la banda sonora, que funciona perfectamente para generar un clima de tensión, y a su vez de asombro, cuando corresponde, con temas que crean familiaridad durante el metraje.

"Prometheus" viene cargada de preguntas un poco pretensiosas, que buscan llenar de contenido cuasi metafísico y existencial, a una película que no lo necesitaba. Esa pretensión de profundidad, de búsqueda de significado (planteada desde muy temprano en la película), es no sólo innecesaria, sino que perjudica a la película.

Lo hace porque el relato no se da el lujo de tener respuestas, pero tampoco reflexiona sobre los temas.

Quizás las preguntas de "Prometheus" no deban ser respondidas, o no puedan serlo sin un hubris demasiado grande, pero aún así se las podría contemplar, se podría meditar sobre el asunto.

Pero no. Hay dos películas en "Prometheus", una de terror y acción, bien filmada, visualmente impresionante (algunos efectos, como en el prólogo, son simplemente espectaculares) y con buen ritmo. La otra es una pseudo reflexión sobre la naturaleza humana, que se ahoga en su propia pretensión, que está llena de connotaciones filosóficas y religiosas tan obvias que hasta los personajes prácticamente lo declaran, y que diluye el entretenimiento propuesto por la primera, al punto de quitarle el sentido.

El elenco realiza un sólido trabajo, con personajes que son unidimensionales, de los que no se aprende nada, y a quienes mucho menos se les permite mostrar su naturaleza, más allá de sus diálogos.

Hay dos o tres "sorpresas" en el film, tan evidentes como irrelevantes, y muchas preguntas. No las preguntas que se hacen los personajes, porque esas pierden su sentido, sino preguntas que surgen de un producto que parece un queso gruyere de inconsistencias en su trama.

Nadie hubiese culpado a "Prometheus" si hubiese sido una película de acción y terror, como lo fue (y muy exitosamente) "Alien". No se le tenía por qué exigir más. Pero el guión mismo plantea un tema que no puede manejar sin caer en contradicciones y frustraciones.

Su propia ambición, la vuelve una película fallida, muy atractiva de ver, y atrapante en su acción, pero fallida al fin.

[
**1/2 *****]

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