miércoles, septiembre 19, 2012

Crítica: Ted



No es un osito Gummy

Seth McFarlane es un tipo exitoso, eso no es novedad, es prácticamente una marca. Es creador de "Padre de Familia" (Family Guy) y "American Dad", programas en los que, además, hace varias voces. Por ellos, recibe ganancias enormes de Fox, que no sólo provienen de Estados Unidos, sino que sus programas se venden en gran parte del mundo.

Su humor se basa en chistes rápidos, chocantes, el juego del absurdo, la repetición, los flashbacks y los cortes abruptos a la mente de alguno de sus personajes. Todas armas efectivas en la animación, en especial en episodios de 22 minutos, ¿pero cómo se traduce esto en un largometraje con actores de carne y hueso (casi todos)?

McFarlane hace uso de ciertos recursos muy hábiles. El primero es mantenerse en la animación, en lo que refiere al co-protagonista, un oso de peluche que lleva (obviamente) su voz. Ese personaje, manifiestamente imposible, le permite desarrollar su humor con cierta libertad, una vez que lo aceptamos como válido, todo puede pasar. Entonces, el segundo objetivo es lograr la verosimilitud, a través de un establecimiento rápido de las reglas de juego (los primeros minutos de la película son excelentes, no sólo por su humor, que marcan el tono del resto del metraje, sino porque dejan claro cómo se maneja este mundo), y de las actuaciones (más sobre eso un poco más adelante).

El tercer y último elemento es el corazón. Si la historia funciona, si la película en sí lo hace, es porque tiene algo para contar, con personajes verosímiles, con quienes se puede empatizar, y a quienes queremos ver ganar. La historia de "Ted" es válida de por sí, no se justifica en la existencia del oso. "Ted" tiene una historia que contar, acerca de sus personajes, de la eterna adolescencia, de las relaciones de pareja.

En ese sentido, lo de Mark Wahlberg es muy bueno. No sólo tiene que actuar con un oso que no está ahí, y hacérnoslo creer (lo logra ampliamente), sino que tiene que construir un personaje que es un perdedor simpático, un tipo que no logra salir de su adolescencia constante, pero que no irrita. Mila Kunis, por su parte, logra ser la parte seria del asunto, pero nunca su personaje es la arpía que mata la diversión. Al contrario, es comprensible lo suyo, y queremos, también, que le vaya bien.

Y está, por supuesto, el oso. Ted es un personaje fantástico, en más de un sentido, que se siente perfectamente verosímil en el mundo de la película. McFarlane le da una voz parecida a alguno(s) de sus personajes, pero único también. El oso es una vía de gags y chistes de todo tipo, algunos de los cuales sólo son posibles con un personaje así. El trabajo de animación y vocal es perfecto, y Ted es un éxito como personaje.

Creando ese mundo de seres queribles y reales, McFarlane se puede soltar y hacer chistes sobre la fama, drogas, sexo, películas, y cuanta cosa sea pasible de caer bajo su mira.

"Ted" es graciosa de principio a fin, empezando por la narración de Patrick Stewart y llegando hasta el jefe del supermercado. La película está llena de oportunidades bien aprovechadas.

Quizás no logre ser una gran comedia, ya que tiene algunos momentos más flojos, y algunos puntos altos ya se han visto en los trailers, pero es innegablemente disfrutable, y tiene todas las características de una de esas películas que se pueden mirar una y otra vez.

Con "Ted", McFarlane prueba que es un director capaz de hacer la transición al cine, que maneja un estupendo timing cómico, que entiende a sus personajes, que puede hacer una comedia en la que el humor surja de los personajes, sin caer de arriba (fórmula que sí funciona en "Padre de Familia"), y que, por supuesto, la comedia no es un juego de niños.


[
***1/2 *****]



domingo, septiembre 09, 2012

Crítica: Valiente



Otro cuento de hadas

Una buena crítica se enfoca en lo que una película es, y no en lo que no es, porque es más que un poco pretencioso,  ponerse a decidir lo que el director debió o no haber hecho.

Sin embargo, con un film de Pixar, se vuelve difícil, porque su propia historia de grandes, enormes largometrajes (Wall·E, Ratatouille, Up, Toy Story...) hace que uno espere mucho, y eso repercute en "Valiente".

Porque la de "Valiente" es una historia para nada especial. Es una historia más de princesa, que encaja mejor en el canon Disney que en el de Pixar. Sí, claro, tiene el nivel de magnificencia visual de la última, pero todo lo demás es para nada destacable de por sí.

En "Valiente" hay un par de sorpresas para quienes vayan a verla sin saber qué ocurre. Pero una vez que eso sucede, todo lo demás es esperable. De hecho, el gran giro, el McGuffin de la trama, fue ya explotado por Disney hace no tantos años, también en un largometraje animado.

Visualmente, "Valiente" es espectacular, con un nivel de sofisticación pocas veces alcanzado, en el que los paisajes son bellos y reales, las luces, los detalles en cada cosa, son simplemente magníficos.

También la música es buena (salvo una canción del principio, bastante molesta, al menos en la versión en español), sin ser memorable.

Pero es todo al servicio de una historia contada ya mil veces. Quizás incluso mejor que en esta versión de la misma.

Eso no quiere decir que Mérida no sea un personaje simpático, y lo mismo la Reina. Ambas lo son, aunque conocemos de ellas sólo el espíritu de aventura de una, el sentido de la responsabilidad de la otra, y el amor de ambas. Pero todos los otros personajes: el rey, los hermanos (muy graciosos en su comedia física), los pretendientes, los otros lords, la bruja... son tan estereotípicos, como unidimensionales. Ninguno resalta, ni resulta particularmente memorable más allá del gag puntual.

"Valiente" es, entonces, una película muy linda de ver, y que resulta, indudablemente, bastante entretenida. Pero su historia no es original, ni en tema, ni en la forma de contarla. Es divertida, es simpática y es graciosa.
Está bien. Nada menos, y nada más.

[
*** *****]


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