martes, julio 23, 2013

Incomple

Demasiados borradores sin terminar, demasiadas páginas a un clic de distancia de publicación, demasiadas ideas inconexas, buscando formar una unidad, que se les vuelve esquiva.

Incompletos textos de ideas locas y otras tantas un poco más cuerdas, cohabitando, coexistiendo sin distinción, porque la línea entre la coherencia y la insanía, se vuelve tanto más difusa cuando el simple fluir de las palabras, arrastra todo a su paso.

Reviso, releo y repienso, y nada parece tener tanto sentido, y todo sí tenerlo por momentos. Como si cada enunciado fuese sólo una muestra de algo más profundo, oculto, lejos de la luz, lejos de mis ojos y de los ojos curiosos ajenos.

Porque dije nada y lo dije todo, sin decirlo. Porque hay cosas que mejor no decir, y nada más importante para decir que esas cosas.

Porque los textos olvidados son tanto o más valiosos que los que fueron leídos por otros ojos. Porque en las palabras que no vieron la luz, está la verdad aun más clara, más transparente.

Esos borradores, esas incompletas obras truncas, fracasadas, encierran en sí la verdad de un mundo incompleto, indescifrable, que no puedo acercarme a comprender.

No es que no vean la luz por ser erróneos, falaces, incongruentes. No la ven, porque son demasiado parecidos a la vida. No la ven, porque el absurdo de la realidad, reflejada en el disonante juego entre sus vocales y consonantes* es demasiado para ellos. No pueden ser reales y completos, porque en el mundo real, no tienen (contra)punto final.



*permítaseme la aliteración cuasi absurda entre dos conceptos tan contrapuestos

viernes, julio 19, 2013

Crítica: Pacific Rim (Titanes del Pacífico)


Todo es lo que parece

"Titanes del Pacífico" busca ser puro entretenimiento dinámico, una especie de gran espectáculo lúdico, con una sensibilidad juvenil (en un buen sentido). En ningún momento trata de ser más que "una de robots que se cagan a palos con monstruos".

Eso es algo bueno y malo. Es bueno porque deja de lado las innecesarias complicaciones y vueltas de tuerca de algún cine de hoy en día. También se quita ese velo de importancia y seriedad, que hace que todo tenga que ser oscuro y complejo.

En ese sentido, lo que se ve, es lo que hay.

Pero lo malo es que no logra ser más que la superficialidad en todo. Sí, claro que los grandes "blockbusters" pueden construirse en base a trazos gruesos en sus protagonistas, pero acá se siente que los personajes no son más que una construcción básica de frases no muy elaboradas.

Es tan simple, que pierde un poco el encanto.

Visualmente está muy bien lograda. Los monstruos y robots carecen, afortunadamente, de toda la ligereza que rodea al resto de la película. Estos son enormes, y pesados, y no parece que estuviéramos viendo algo a escala. La acción es enorme y dinámica, y lo único que se le puede reprochar es la oscuridad (siempre de noche, bajo la lluvia o bajo el agua).

El mundo en el que transcurre la acción, está muy bien presentado, con un aspecto de usado, no falso y brillante. Los sets y efectos funcionan perfectamente, para crear algo con la innegable autoría de Guillermo del Toro.

El elenco trabaja aceptablemente, tomando en cuenta el no muy desafiante material con el que cuenta. Quizás Ron Perlman sea la estrella oculta, que en pocos minutos en escena, irradia un carisma tal, que es difícil no desear ver más.

"Titanes del Pacífico" está bien, y entretiene. Carece, eso sí, del corazón de "Real Steel", por ejemplo, y del sentido de aventura de "Jurassic Park" (el trailer de la versión en 3D, antes de la película, sirve para recordarnos lo que es una perfecta "popcorn movie").

No será una revelación, ni tendrá grandes cosas, pero su sentido lúdico, su capacidad para entretener,  y su honestidad narrativa, la hacen una buena película.

Ni que hablar que por sus características, es ideal para ver en cine.

[*** / *****]

lunes, julio 01, 2013

Crítica: Now you see me (Nada es lo que parece)


De lejos se ven los hilos

"Mirá de cerca," dice la voz en off, "porque cuanto más de cerca veas, menos vas a ver". Genial metáfora de una película hábilmente construida para entretener, que logra mantener el gancho, pero que, si nos permitimos ver un poco más de lejos, notamos lo precario de su estructura.

En "Nada es lo que parece" el objetivo es sorprendernos mientras se da la persecución al estilo gato y ratón del protagonista (Mark Ruffalo, que en los trailers parecía un secundario) y los magos cuyo propósito desconocemos (que presumíamos eran los protagonistas).

El problema es que es todo un truco, que el argumento se vuelve cada vez más inverosímil, y que se necesita que ocurran demasiadas cosas que son imprevisibles para que tenga sentido.

Lo bueno es que, en base a una construcción dinámica, actuaciones buenas y un buen sentido del espectáculo, podemos olvidarnos de ello por un rato.

Ruffalo trabaja muy bien. Lo mismo el resto de un elenco estelar que incluye a Morgan Freeman, Michael Caine, Isla Fisher, Woody Harrelson y Jesse Eisenberg. Todos interpretan una versión que asumimos auténtica (sus personajes son casi quienes esperamos que sean por los actores que los interpretan), y en este grupo Eisenberg se luce con su clásico acto de "the smartest guy in the room". Ojalá la película le diera  más tiempo y más cosas que hacer.

Así como está, "Nada es lo que parece" no es una gran película, ni tiene mucho sentido, ni nada que sea tan memorable. Definitivamente no es tan inteligente como se cree. Pero sí entretiene, tiene un buen ritmo, y se disfruta. Una de esas películas que nos obliga a sonreír, muy a pesar de nosotros mismos.

Para pasar un buen rato.


[*** / *****]

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