jueves, enero 28, 2016

Crítica: The Revenant

Un paso adelante
 
"The Revenant" es la mejor película que he visto de Alejandro González Iñárritu.

Tampoco es que eso sea mucho decir.

Visualmente impresionante (y por qué no, hermosa), "The Revenant" es una película acerca de la venganza. La venganza como motor de un hombre que estaba al borde de la muerte y la venganza como fin.

La primera consideración al respecto es que no se necesitan ni cerca de tres horas para contar esa historia y para llegar al mensaje que (un poco torpemente) trata de transmitirnos su director.

Por el lado del elenco, un buen (pero sobrevalorado) trabajo de DiCaprio, que tiene mucho de físico, pero no transmite demasiado. Se trata más de un trabajo de supervivencia que de actuación. Seguramente le den el Oscar, y cumpliendo con la tradición, será por una película en la que no lo merece. Tom Hardy, por otra parte, es perfecto en su papel, aunque el acento que usa suena demasiado extraño y descoloca un poco. Pero sin dudas el suyo es el personaje más armado, más completo y creíble.

Visualmente, González y Lubezki logran momentos geniales, de particular belleza y hasta poesía, pero caen en excesos (la cámara se moja con la nieve, se empaña, se llena de sangre... ¿es necesario?, ¿no distrae en vez de ayudar a la inmersión?).
 
En la historia hay excesos. repetición. al punto tal que cabe preguntarse cuál es el punto de muchas de las cosas que pasan y si de verdad todos los personajes secundarios necesitan una backstory tan detallada. Entre los franceses, los indios, lo que pasa con FitzGerald y su compañero, lo que pasa con el Capitán Andrew Henry (buen trabajo de Domhall Gleeson) y compañía, el guión parece querer abarcar demasiado y la historia se dilata.

Entonces tenemos todo lo que le pasa a Glass, y realmente le pasa de todo. Una y otra vez. sobrevive a cosas imposibles sin ningún propósito argumental discernible.

Claro, tiene a favor que cuando "The Revenant" está en movimiento, atrapa.

Alejandro González Iñárritu podría ser un director de grandes películas, si trabajara con guiones ajenos. Tiene buenas ideas con la cámara (no todas, pero muchas) y ambición, y consigue buenas actuaciones de sus elencos. También parece tener disciplina (a juzgar por todos los relatos de lo duro del rodaje) pero pierde siempre por goleada en los guiones. Ninguna idea puede ser simple, todo tiene que dar vueltas y más vueltas.

Menos maniquea que sus películas anteriores. "The Revenant" parece no odiar tanto a sus personajes. Démosle, entonces, a su director el beneficio de la duda (pero no el Oscar, por favor no el Oscar, no de nuevo).
 
Bien.
 
[*** *****]

Crítica: Mustang

Miradas femeninas
 
En una industria en la que la enorme mayoría de los directores son hombres, fue una grata sorpresa enterarme (a posteriori) de que "Mustang" había sido dirigida por una directora.

Claro, luego de saberlo, me reproché a mí mismo la sorpresa. Es que la película se mueve en un mundo femenino (tiene 5 protagonistas entre preadolescentes y adolescentes) con tanta naturalidad, con tanta facilidad, que debí haberlo esperado.

Deniz Gamze Ergüven arma aquí una película cargada de mensaje social, y lo hace de forma explícita y franca, pero poniendo al cine en primer lugar, contando una historia y contándola bien. Además, lo hace sin pontificar, sin simplificar, sin golpes bajos y sin usar a sus personajes como carnada fácil.

La historia de estas cinco hermanas en un pueblito del norte de Turquía es pintada con una naturalidad (perdón que lo repita) que la vuelve aun más chocante. Que su pérdida de libertad sea vista no como algo a ocultar, sino como algo socialmente alentado, le agrega a su lucha una sensación de futilidad exasperante.

Cada una de las chicas hace un muy buen trabajo, pero es sin dudas Günes Sensoy, quien interpreta a Lale, la menor de ellas (que de a poco va cobrando un papel más y más central) quien se lleva todos los aplausos. Cada mirada suya dice mucho.

Si hay una película a la que "Mustang" recuerda es a "The Virgin Suicides" de Sofía Coppola. Pero una diferencia no menor es que la mirada no es externa, de los muchachos enamorados. Aquí las chicas no son objeto de fascinación sensual adolescente. Simplemente son. Viven, respiran, sueñan, pelean, sufren y aman.

Llena de pequeños momentos íntimos, de actuaciones exactas, de derrotas pequeñas y enormes, y también de pequeñas y enormes victorias, "Mustang" parece más sencilla de lo que es.

Algunas veces un segundo visionado de una película ayuda a calificarla mejor, porque le saca la presión a las escenas anteriores al final, porque no está la expectativa de saber cuál es la resolución. Estoy convencido de que este es uno de esos casos. Habrá que (re)ver.

Muy recomendable.

[***1/2 *****]

viernes, enero 15, 2016

En el baúl

Tuvo que empujar levemente la puerta para que cediera; el tiempo había conspirado para trancarle la entrada.

La luz del sol apenas se colaba por las ventanas, atravesando las cortinas cerradas y capas más capas de polvo. Aun así, no le resultó nada difícil navegar dentro del interior de la casa. Había algo simplemente instintivo en su desplazamiento dentro del recinto.

No se detuvo a explorar qué había debajo de las sábanas que daban apariencia fantasmal a lo que cubrían, seguramente mesas, sillas, sillones y vaya uno a saber qué más. Nada de eso le importaba.

Puso su mano sobre la baranda de la escalera y comenzó su ascenso, la madera de los escalones protestando al ser perturbada luego de tantos años.

El segundo piso ofrecía un poco más de luz. Los rayos oblicuos del sol se proyectaban en las partículas de polvo suspendidas en el aire.

Se dirigió con paso decidido al rincón más alejado de la escalera. Se agachó, y tirando hacia sí, corrió el pesado objeto y lo trajo a la luz.

Bajo la sábana protectora, el baúl se conservaba tal cual lo recordaba. Su color, su textura, su aroma, todos remitiéndole al pasado.

Traía consigo la llave.

La cerradura se resistió un poco al principio, pero solo por un instante.

Las cartas estaban todas en sus sobres originales, los cortes casi invisibles. No pensaba leerlas, no era ese el plan, pero tomarlas en sus manos le provocó una ansiedad inesperada, una necesidad nueva y poderosa.

Abrió la primera carta y se perdió en un mar de recuerdos, en una interminable serie de expresiones, palabras y cadencias, que le eran tan perfectamente familiares, que repercutían en lugares de la memoria que ni siquiera sabía que existían. Le hacían sonreír. También llorar.

Se preguntó cómo era posible que el pasado fuera tan vívido, tan presente, siendo tan lejano, y se preguntó qué hacer con él. Lo único que sabía es que no podía quedar allí. La casa quizás ya no sería más de su propiedad, pero su pasado sí lo era. Suyo, y no de quienes vinieran detrás. Algunas cosas simplemente no son compartibles.



"¿Nos vende la casa con todo, entonces?", le preguntó una vez más, para confirmar, el comprador.
"Sí, con todo. Está tal cual como cuando yo vivía", le dijo. 

Mentía. Se había llevado lo más importante que tenía. Le había sustraído el alma.

viernes, enero 08, 2016

Crítica: The Big Short

Castillos en el aire

El mundo de las finanzas es complejo de entender y complejo de explicar, también. Ese es uno de los desafíos más grandes con los que el director Adam McKay tiene que lidiar en esta película. ¿Cómo explicarle al público en general el sistema, para que puedan entender en qué falló y por qué siempre los pobres salen perdiendo?
 
Aquí lo logra rompiendo la cuarta pared de las formas más disparatadas (y efectivas). Contar cómo lo hace, sería traicionar uno de los mejores recursos narrativos de la cinta, por lo que ruego al lector que confíe en que lo logra.
 
Una vez conseguido eso, no es para nada difícil hacernos hinchar por quienes subvierten al sistema, que se muestra tan corrupto (y orgulloso de ello) que así fuera solo por el hubris uno quiere que estos tipos se salgan con la suya.
 
Claro que estar del lado de quienes básicamente apuestan por el colapso de la economía, no está exento de cuestionamientos morales. Y la película es mejor porque lo sabe, porque es consciente de ello. Así, la inevitable caída del mercado inmobiliario es una victoria pírrica.
 
La película debe luchar contra ese final necesariamente anticlimáctico si es que desea ser honesta, y lo es.
 
Christian Bale demuestra, una vez más, que puede hacer de todo, que puede ser encantador en una película y absolutamente extraño en otra. Steve Carrell se maneja en el límite entre el drama y la comedia con destreza. Ryan Gosling es perfecta y asquerosamente seductor, tal como lo requiere su papel.
 
"The Big Short" entretiene porque está muy bien contada, muy bien actuada y tienen un ritmo dinámico. También escandaliza porque la realidad que muestra es, básicamente, escandalosa.
 
Una película para pensar, vitorear, deprimirse, reír y quizás putear un poco. "The Big Short" lo tiene todo. Una joyita.

[**** *****]

Crítica: The Hateful Eight


El odio a flor de piel
 
A veces, cuando traducen el nombre de una película, cambian el sentido de las palabras en forma moderada. Otras veces, se opta por algo tan distinto, que nada tiene que ver con la idea original. Pero existe un caso (y aquí nos encontramos en presencia de éste) en el que se destruye la idea tratando de conservarla.
 
"Hateful" no es odiado, "hateful" es odioso (u odiosos). Y en esta película de Tarantino, el odio es algo que sienten los personajes, algo que los motiva y es motor de su accionar. Tan importante es esta aclaración, que remite a la esencia misma del relato que el director plantea.
 
"The Hateful Eight" es una película sobre el período de la reconstrucción, la post guerra civil que dividió al sur y norte, a esclavistas y abolicionistas y que no terminó, para nada, con el racismo en la sociedad.
 
Las tensiones raciales son texto, más que subtexto, y tiñen la mayoría de las interacciones entre los personajes. Tarantino utiliza el western no como la lucha clásica de buenos y malos (que, vale decirlo es la del viejo western clásico, pero fue relativizada con posterioridad en el género) sino como la expresión de un conflicto social latente.
 
Con ese punto de partida, arma una película de tensiones en aumento, que son como una versión larga de la cantina de "Inglourious Basterds" en la que esperamos que cuando se encienda la primera chispa, todo estalle en mil pedazos.
 
No vale la pena decir si eso ocurre o no, sólo resta señalar que se trata de un film bien logrado, muy bien actuado, con diálogos estupendos y que entretiene a pesar de ser por demás extenso. Quizás no esté a la altura de otras obras del autor, pero no carece de ideas ni deja de ser un Tarantino 100%.
 
Vale la pena.

[***1/2 *****]

sábado, enero 02, 2016

Las mejores películas (de Hollywood) de 2015

Un año de cine variado, sin críticas en el blog (cosas que pasan), pero que tuvo puntos altos y bajos. La lista, como siempre, tiene cine de Hollywood que se estrenó en Uruguay en 2015, aunque no todas sean necesariamente del año.

La elección es caprichosa, pero estoy convencido de mi número uno.

Como todo, es debatible. Enjoy.

Puente de Espías: formalmente exquisita. Introspectiva. Un estudio de la esencia americana perdida. Así como Lincoln era acerca de torcer las reglas para el objetivo loable, aquí las reglas son parte del objetivo y apartarse es el pecado. Impecablemente filmada, sobriamente actuada. Tom Hanks confirma y Mark Rylance se revela.

It Follows: el cine de terror está lleno de películas malas. Llenísimo. Pero cuando toca puntos altos, puede llegar a sorprender. Sí, el final es flojo, pero "It Follows" lo supera siendo una obra maestra de tensión. Cada plano genera ansiedad. En vez de cortar rápido para asustar, el miedo viene cuando la cámara no corta, cuando el cuadro empieza a revelar nuevas potenciales amenazas. Así da gusto asustarse.

The Martian: Ridley Scott es famoso por construir mundos. Aquí el mundo que construye es Marte. En realidad es el Marte de Mark Whatney (impecable Matt Damon). Inmersiva, cinematográfica como pocas, la película mantiene al borde del asiento. Un tratado acerca de la importancia de la ciencia y el conocimiento, y sobre la voluntad de sobrevivir, sobre el ingenio humano y su capacidad de adaptarse. Y sobre la empatía.

Whiplash: fascinante. Un tour de force de dos actores al ritmo de la batería. Las obsesiones, el perfeccionismo, vistos no como algo malo (ni bueno), sino como algo que hace a la esencia de esos dos protagonistas enfrentados pero también juntos. Un duelo a muerte en el que solo pueden ganar o perder los dos. Fascinante de principio a fin.

Y la número uno...




Intensa Mente: todo lo que Pixar puede y sabe hacer. La película más emotiva del año (literalmente llena de emociones). Pixar destila lo importante de las emociones, de crecer, de encontrarnos a nosotros mismos. En el proceso, habla de éxitos y pérdidas, de lo bueno y lo malo, pero mostrándolo sin absolutos. Nunca un dibujito animado fue tan literalmente introspectivo. Para entretener a los niños y hacer llorar a los adultos. Una obra maestra de la emoción, de lo visual y con música de Michael Giacchino. ¿Qué más se puede pedir? La película del año, sin dudas.


2016 arranca con Tarantino. Están por delante, también, las favoritas al Oscar. Va a haber más Spielberg, más Pixar, volverá Linklater, más Marvel, un par de DC, y seguramente muchas cosas inesperadas. Por otro gran año en el cine. ¡Salud!

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