domingo, enero 29, 2012

Crítica: Los Descendientes

No man is an island

Alexander Payne es un director que se enfoca en las relaciones humanas, en las virtudes y miserias comunes, en cómo esas cosas que pasan en la vida, nos van cambiando, nos van mostrando cosas de nosotros mismos, que quizás conocíamos, quizás no.

Con "Los Descendientes", retoma esa línea, quizás más seria que en "Entre Copas", definitivamente más que en "Election", pero manejando siempre un sentido del humor particular, agridulce.

Aquí George Clooney se despoja de su carisma de estrella de Hollywood y se convierte en un tipo normal, fallido, que trata (a veces un poco tarde) de hacer las cosas bien. Su trabajo es muy bueno, realista, emotivo.

En realidad la película está poblada de personajes creíbles a quienes nos acercamos más o menos, dependiendo de su relación con la trama principal, pero que nunca parecen escritos para adelantar la trama. Todos parecen seres complejos, de quienes vemos un parte.

Payne filma Hawaii con naturalidad. Con la naturalidad de quien (como el personaje de Clooney) vive allí. No busca casi nunca el plano hermoso, la perfección. Sólo cuando los personajes miran su entorno con admiración, es que nos permite a nosotros hacerlo, imponiendo su tono, con sutileza y efectividad.

Cada detalle de la historia está bien contado. Cada personaje se siente real. Cada reacción está bien ganada por la historia que la precede. Así llegamos tanto a momentos previsibles como imprevistos, que nos acercan un poco más a la naturaleza de las relaciones humanas.

Fíjese el lector, por ejemplo, cómo King se permite gritarle a su esposa en coma, reclamarle con dolor por el daño que le causó, e inmediatamente se horroriza cuando su hija hace lo propio. En esos pequeños momentos 100% humanos, se basa el éxito del film.

Sólidamente actuada, bien dirigida, combinando el drama con toques de leve humor, "Los Descendientes" es una muy buena película.

[**** / *****]

lunes, enero 23, 2012

Adele, quién?

Esa pregunta se la habrán hecho los que vieron los premios Grammy hace un par de años. El premio Revelación fue para una cantante desconocida, que cantaba algo que no se escucha en los boliches.

Las comparaciones con Amy Winehouse (RIP) se hicieron inevitables. Ambas con un estilo retro, con un cantar profundo y maduro (más allá del comportamiento inmaduro de una de ellas).

Pero Adele se abrió camino por su cuenta, y el éxito la alcanzó. Tanto que este año tuvo un récord que alcanzó en los charts de la Billboard a la banda sonora de Titanic (no piensen sólo en la canción de Celine Dion, la banda sonora completa).

Para lograrlo no traicionó su esencia, sino que fue fiel a la misma, y la gente la acompañó, con su propuesta distinta.

Quizás nada de esto sea nuevo para nadie que lea, pero quería compartir dos temas, que probablemente hayan escuchado ya (quizás hasta el hartazgo), pero que son, a mi humilde entender, geniales.

Por un lado, "Rolling in the deep". Un tema con un sonido totalmente distinto a cualquier otra cosa que se escuche por ahí. Diferente, fuerte, poderoso.



Por el otro, quizás mi tema favorito. Más tradicional en términos musicales, más cercano a una balada retro, pero más emotivo. Combina diferentes emociones en diferentes momentos, y termina casi en un lamento. Absolutamente fantástico, "Someone like you".



Espero que sean de su agrado.

jueves, enero 19, 2012

Pasos

Caminábamos en la noche de la rambla, contra el viento y los nervios. Caminábamos bajo las luces amarillentas en curva, acompañando la rambla de Pocitos. No hacía frío aún, aunque el otoño se insinuara de a poco. Quizás un poco de viento, de ese inevitable y particular del sur de Montevideo.

Quisiera decir que recuerdo el sonido del mar, el aroma del aire, la ropa que llevábamos. Pero no recuerdo nada de eso.

Más que nada, recuerdo la caminata, la sensación de caminar juntos.

Todo era perfecto. Ese momento, ese instante, no era pasible de perfeccionamiento alguno.

Nos regalamos sonrisas. Reímos. Y caminamos. Juntos.

domingo, enero 08, 2012

Las aventuras de Tintin: el secreto del Unicornio

Eppur si muove

Interesante propuesta trae Spielberg, en su primera película animada como director. "Las aventuras de Tintín" está llena de contradicciones de fondo y estilo, que la hacen una película diferente, no sólo para su director, sino en el panorama general de estrenos.

Es una cinta cuasi anacrónica, con un héroe de otros tiempos, realizada con una técnica ultramoderna de captura de movimiento de actores (razón por la cual su condición de "animada" es, en ciertos puntos, discutible). Este método le da a su director la chance de trabajar con actores de carne y hueso, pero aspirar a una estética intermedia entre la caricatura y la vida real.

Esto es tanto un punto a favor como un punto en contra. Por un lado, la libertad que brinda es innegable, y se consiguen imágenes impactantes, y secuencias fantásticas (una persecución por Marruecos en una sola toma, es absolutamente impresionante). Por el otro, hay algunos aspectos que son realmente feos, ciertas cosas que no se ven como debieran. Sobre todo en los personajes, que son un poco más "reales" de lo que debieran.

Debo confesar que no soy un enamorado de la técnica de captura de movimiento. Es innegable que la de Spielberg es técnicamente superior a otras que se han visto, pero no logra convertirme. Más allá de eso, el uso del 3-D es de los mejores que se han visto. Hay un aprovechamiento de la profundidad de campo, una comprensión del espacio, que tiene la marca de un realizador que entiende y sabe lo que está haciendo.

En términos de historia, hay también cosas buenas y malas. Los personajes están poco desarrollados (sobre todo Tintín, un héroe del que, al final de la película, no sabemos nada). Pero el ritmo vertiginoso hace que casi no nos demos cuenta. Las aventuras se suceden una tras otra, quizás con el inconveniente de no dejar tiempo a meditar.

Como contraejemplo, "Misión Imposible 4", lograba mantener un ritmo vertiginoso, introduciendo al mismo tiempo, detalles que hacían más ricos los personajes. Y el sentido de peligro es mayor. Cuando uno decide resignar complejidades, tiene que poder ofrecer otra cosa de igual valor.

Por el lado de la banda sonora, siempre es bueno escuchar algo nuevo de John Williams, que sin ser memorable, logra momentos muy buenos, y acompaña. La secuencia de créditos inicial, es de las mejores de los últimos tiempos, y remite a "Atrápame si puedes". En general la música de la película lo hace, con ciertos tonos cercanos a un jazz, mezclados con la épica clásica de Williams.

"Las aventuras de Tintín" no logra destacarse en la manera que su pedigree exigiría (Peter Jackson, Steven Spielberg, Steven Moffat, Edgar Wright), pero sí es entretenida y simpática, sí tiene un espíritu aventurero contagioso, y sí logra que uno desee ver una futura entrega, donde quizás algunos de sus problemas puedan ser solucionados.

Bastante "light", ideal para el verano.

[*** / *****]

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