jueves, septiembre 29, 2016

Crítica: Miss Peregrine y los niños peculiares

Burton Vuelve 
 
¡Volvió Tim Burton! Sí, el legendario director de "Batman", "El joven manos de tijera", "Ed Wood" y más recientemente "Frankenweenie" está de regreso. Después de muchos años en los que fue suplantado por un doble, Burton vuelve a filmar. Milagro es poco.

Fuera de bromas, Burton se encontró con un material que le habla a sus puntos fuertes, pero que lo mantiene en línea. La historia de "Miss Peregrine..." es ideal para él, un mundo de fantasía de literatura para jóvenes, en el que los "peculiares" son tanto excluidos como llenos de potenciales infinitos.

Y esa comodidad del director con el mundo creado en el libro, se transmite totalmente a la pantalla.

Aquí Burton puede no solo colmar el cuadro de personajes que hablan directamente de sus inclinaciones estéticas, sino que también hacer una película con precisos arrebatos de locura y hasta de incomodidad, de esa que tan bien le sientan.

Porque "Miss Peregrine" no es tanto una película para niños, sino que más bien para adolescentes, ya que hay algunas imágenes que pueden resultar francamente perturbadoras para algunos de los más chicos. Y eso le pasó ya al director en "Batman Vuelve", una película genial y delirante.

Asimismo, tiene momentos de animación cuadro a cuadro (sí, stop motion ¡en 2016!), otra de las marcas del autor.

El elenco está muy bien, con un Samuel L. Jackson en modo "over the top", que le sale siempre bien.

La historia tiene alguna cosa un poco confusa (siempre que hay manipulación del tiempo pasa... siempre), pero es linda y disfrutable.

En definitiva, "Miss Peregrine y los niños peculiares" es el regreso de un Tim Burton que se extrañaba. ¡Que no se vaya!

[***1/2 *****]
 

miércoles, septiembre 28, 2016

Crítica: Gilda, no me arrepiento de este amor

Corazón valiente 

El biopic (película biográfica) es un género no muy exitosamente explotado en el cine latinoamericano, con casos de excesos de solemnidad o de falta de "gancho", si se nos permite la expresión. Y contar con una directora de documentales para filmar la carrera musical de Miriam Bianchi (Gilda), no permitía, en una primera impresión, librarse de esos temores.

Sin embargo, "Gilda" es todo lo contrario a eso, es una película que permite sentirse bien aun frente a la inevitable (y puesta de manifiesto desde la primera escena) tragedia.

Ese primer plano de la película, nos dice mucho de Gilda el personaje y "Gilda" la película. De la primera, por ejemplo, el amor y la devoción que generó en miles. De la segunda, que la directora no le va a escapar al dolor, pero que también va a mostrar un virtuosismo destacable con la cámara.

Porque estamos ante una película muy bien filmada, con una cámara que opta en varios momentos por planos secuencia, con una fotografía excelente, con una reconstrucción de época impecable.

Y en el centro de todo, Natalia Oreiro, en una de sus mejores interpretaciones. Su trabajo aquí es perfecto, creando un personaje que se siente real, que parece ser un espejo de su propia carrera, pero que nunca nos hace pensar en ella como "Oreiro haciendo de", sino como Gilda, o Miriam, de acuerdo a lo que necesite la historia. Está, sencillamente, estupenda.

El otro destaque es para Daniel Melingo y Ángela Torres (padre de Miriam y Miriam adolescente, respectivamente). La relación que se genera entre ambos es impulso de la película, le da alma y emociona. El resto del elenco está también muy bien.

"Gilda" no es estrictamente un musical, pero la música está al servicio de la historia, inteligentemente puesta para transmitirnos la situación, para comentar sobre lo que pasa (o le pasa a su protagonista). Por supuesto que para el espectador promedio, que más de una vez habrá escuchado varias de las canciones, funciona también como un atajo a la conexión, pero aun para quienes no son fans de su música en particular, funciona, porque, como dijimos, suplementa lo que pasa en pantalla.

Se trata de una historia sencilla pero emotiva, muy bien narrada, excelentemente actuada, que conecta, transmite, emociona.

Muy recomendable.

[**** *****]

martes, septiembre 27, 2016

Crítica: Star Trek: sin límites

 
Al infinito y más allá
 
El regreso de Star Trek, de la mano de J.J. Abrams, había sido auspicioso, llevándonos a la aventura interestelar en 2009 con una muy interesante propuesta, que se permitía reescribir la historia de la serie, sin violentarla. Pero tres años después hubo un paso en falso, con "Star Trek into darkness", una secuela olvidable que no aportaba nada.

"Star Trek: sin límites" corrige el rumbo. Esta entrega, dirigida por Justin Lin, cuenta como guionista (además de como actor, claro está) con Simon Pegg. Y se nota, porque Pegg no solo es fan histórico del universo, y busca rescatar el sentido y la esencia detrás de las misiones de la Enterprise, sino que, además, presenta un guion lleno de momentos de humor que funcionan.

El humor está no solo para la canchereada y la diversión, es humor pensado para la empatía hacia y entre los personajes, humor que humaniza.

La música está, una vez más, a cargo de Michael Giacchino, que sigue confirmando ser uno de los mejores compositores del momento, un compositor clásico, de esos que ya no hay.

La historia en sí no es nada del otro mundo (valga la contradicción), pero está bien contada y entretiene desde el primer momento.

El elenco repite sus buenas actuaciones. Chris Pine sigue siendo (casi) tan carismático como William Shatner y Zachary Quinto hace lo que puede para homenajear a Nimoy. El villano aquí es Idris Elba, irreconocible, pero muy correcto, como siempre.

Si bien alguna escena de acción es un poco confusa (mal del cine de hoy) y la cámara se mueve un poco más de lo deseable, la película está bien filmada, es un poco de luz entre tanta épica literalmente oscura, y se disfruta.

"Star Trek: sin límites" es buena, divertida, nos recuerda lo que funciona en este reinicio de la saga y, quizás hoy lo más importante en estas "franquicias", nos invita a acompañarlos en futuros viajes de la USS Enterprise.
 
Bien.

[*** *****]

sábado, septiembre 24, 2016

Crítica: Café Society

Hollywood Ending
 
A veces pasa que esas películas que no nos llaman demasiado la atención mientras están transcurriendo, hacen algo al final que nos deja un poco desorientados y transforman lo que vimos en algo diferente.

Y eso ocurre con "Café Society", una película en la que por momentos se nos dificulta ver hacia dónde apunta Woody Allen, qué es lo que nos quiere mostrar o decir, para revelarse en un final que un poco resignifica (¿redime?) lo anterior.

Es que hasta el tono de la película resulta difícil de describir sin apelar al final del metraje.

A veces parece que es más un ejercicio de estilo, de retratar la sociedad de la época, con especial énfasis en Hollywood, pero después muta, cambia y se vuelve un poco más difusa.

Jesse Eisenberg está muy bien, cumpliendo el rol de alter ego de Allen (casi todos sus films tienen uno) y tiene una química inmediata con Kristen Stewart, que es evidente no solo en este film, sino también en la muy recomendable "Adventureland".

Otros puntos fuertes del elenco son Steve Carrell y Blake Lively, que formarán parte de un rectángulo amoroso complicado.

Sobre la fotografía y la música, no hay mucho que agregar. "Café Society" es un film que se siente típicamente Allenesco.
 
Están todos los ingredientes del director. La melancolía, el humor, la música, el encanto por un tiempo perdido, la introspección, la soledad. Todos mezclados de una forma única y original.

En definitiva, dando vueltas de forma extraña, el nuevo film de Woody Allen nos invita a verlo y a revisitarlo, releerlo, para ver que, en el fondo, está cargado de una melancolía especial.

Bien.
 
[*** *****]

jueves, septiembre 22, 2016

Crítica: El Buen Amigo Gigante

Antídoto contra la postmodernidad
 
A esta altura siento que debería disculparme con los lectores, por mi incapacidad para sorprenderlos a la hora de escribir la crítica de la nueva película de Spielberg. ¿Qué puedo agregar que no haya dicho en alguna de las ocasiones anteriores?

Spielberg sigue demostrando ser un maestro en pleno dominio del medio. Y lo hace con una habilidad tal, que lo hace parecer fácil. Y quizás por ello se le da muchas veces menos crédito del que merece.

La historia del Buen Amigo Gigante es tan sencilla que, durante la primera mitad, casi parece que no hubiera historia. Y en la segunda mitad es tan deliciosamente ridícula, que puede desconcertar. El guion está a cargo de la fallecida Melissa Mathison, la misma que escribió el guion de E.T., y si bien no son películas estructuralmente similares, existe en "The BFG" un tono que la vincula a aquella película.

"El Buen Amigo Gigante" es una película sobre una amistad imprevista, con un poco de aventuras, mucho de fantasía, y un mínimo de melancolía. Pero más que una historia, es una experiencia.

Experiencia visual, porque Spielberg y Kaminski crean imágenes de una belleza increíble, preciosas, perfectas, y sonora, porque John Williams sigue vigente y nos arrulla con una banda sonora que tiene un poco de Harry Potter y un poco de Mi Pobre Angelito (obras suyas, claro).

Ruby Barnhill está perfecta como Sophie. Mark Rylance (en su segunda colaboración con el director, y ya hay un par más confirmadas) le da a su gigante puro corazón y bondad.

No hace falta mucho más, solo dejarse llevar, sabiendo que no hay nada, absolutamente nada de cinismo en este cine de Spielberg, que nos invita a viajar a la fantasía de mundos mágicos e imaginarios, pero de su mano, nunca imposibles.

[**** *****]

lunes, septiembre 19, 2016

Crítica: ¡No renuncio!


Cualquier parecido...

Dicen quienes saben, que "¡No renuncio!" es de los éxitos más grandes del cine italiano. Y no es difícil ver por qué.

Sí, claro, se trata de una comedia absurda, de esas que en casi cualquier cinematografía mundial calificaríamos como "menor", pero funciona tan bien, es tan efectiva, que se vuelve imposible no reír abiertamente.

Porque "¡No renuncio!" es una sátira sobre el empleo público, pero sobre todo la mirada y la experiencia italiana del empleo público, y esa característica (la italianidad) se extiende por sobre otros tantos aspectos de la película en forma explícita.

Y claro, para nosotros acá, de herencia latina, es demasiado fácil identificarnos.

El humor funciona mucho más cuando el espectador se reconoce, se ve a sí mismo y a su sociedad. Y "¡No renuncio!" es una comedia costumbrista, pero a propósito, y es una herramienta para desarmar esa italianidad histórica, sin dejar de mimarla y tratarla con cariño.

Y por eso, quizás, el final no funcione tanto, porque intenta demasiado despegarse de la esencia misma de la historia que quiere contar, como si se sintiera avergonzada de ser lo que es.

Pero en el restante 90% del metraje todo funciona, porque el humor, aunque absurdo e incluso por momentos inverosímil, está muy bien manejado.

Para ello es fundamental la actuación de Checco Zalone (co-guionista), que interpreta un protagonista de lujo. Le creemos el personaje desde el primer momento. En su carisma y capacidad de hacer simpático hasta lo peor de nosotros mismo, reside gran parte del éxito. El resto del elenco está muy bien, sí, pero él es lo que funciona y hace que todo se mueva.
 
La cinta es episódica, y eso en otro contexto sería malo, pero aquí sirve para explorar las diferentes facetas del personaje y de su relación con el mundo. Además, al ser una comedia, permite no repetirse tanto, ni tampoco escalar a un nivel de incomodidad.

Y sí, quizás sea de ese cine "menor", pero ¿saben qué?, no hay nada despreciable en hacer reír tanto.

[***1/2 *****]

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