jueves, febrero 23, 2012

Crítica: Caballo de guerra

Sin lugar para los cínicos

"Caballo de guerra" existe en un tiempo distinto, un tiempo cinematográfico perdido. Es que, a diferencia de otras películas que evocan o retrotraen a través de ciertos guiños, a otras épocas, a otras formas de hacer y ver el cine, Spielberg directamente hace una película de otro tiempo.

La sensibilidad del director, el melodrama, la manipulación sutil (y no tanto), están a la orden del día, para una película que no homenajea un cine que ya no se hace, sino que es parte viva del mismo.

Porque "Caballo de guerra" es una película que podría encajar perfectamente en otras décadas pasadas (60s, tal vez, quizás incluso antes de eso), con absolutamente cero cinismo, cero mirada canchera al pasado. Con cara totalmente seria se nos presenta un melodrama claro, casi sin villanos, en el que la amistad entre el muchacho y su caballo es pura y perfecta.

El director recurre, entonces, a un arsenal de imágenes maravillosas (impresionante la fotografía de Janusz Kaminski), de tomas prolongadas, de música quizás hasta demasiado intrusiva, pero por momentos sublime y perfecta.

Si bien le resulta una tarea complicada sortear algunos escollos derivados de la naturaleza episódica del relato (el segundo acto es un poco largo), cuando necesita emocionar, emociona, y esa conexión es tan genuina, tan simple y directa, que se vuelve innegable.

Hay una crítica implícita a la guerra (la 1ª Guerra Mundial, una guerra tan absurda, que el film ni siquiera se molesta en tratar de explicar), que tiene un momento culminante en una escena de dos soldados de bandos opuestos, y un caballo atrapado.

Cada detalle, cada imagen, cada nota de la banda sonora, puesta a disposición de la emoción, de la conexión.

El reparto cumple un muy buen trabajo, con una gran tarea de Jeremy Irvine (el protagonista humano) y momentos muy altos como el del abuelo francés y su absolutamente encantadora nieta.

La única decisión desafortunada que destaco, es la de hacer que todos sus personajes hablen inglés, diferenciándolos por el acento. Aun así, eso se entiende en el sentido de respetar las convenciones de películas de antaño.

Spielberg decide mostrarnos humanidad a través de un caballo. Nos cuenta, una vez más, una historia de padres separados de hijos (metafóricos), y se manda un alegato contra la guerra, sin dejar de destacar que, más allá de los conflictos, somos todos humanos.

¿Qué más se le puede pedir? Creo que los aplausos, que escuché por primera vez en mucho tiempo, al final de una película, dicen que nada más.

[**** / *****]

lunes, febrero 20, 2012

Crítica: La invención de Hugo Cabaret

A jugar con Hugo

Martin Scorsese prueba algo nuevo, algo distinto. Esta vez hace una película para niños, en la que les cuenta acerca del cine, acerca de la magia del cine.

"Hugo" es una película sobre sueños, sobre magia, sobre la familia, y sobre la capacidad del cine para juntar todo, hacer algo nuevo, mostrar lo que nunca se vio y sólo es posible gracias a la cámara.

Narrada de un modo muy particular, por momentos con un ritmo lento, pero buscando un tono cuasi onírico, en el que las imágenes se complementan (las máquinas, París funcionando como un gran mecanismo, el cine filmado con la ayuda de un metrónomo...), en el que abundan referencias cinéfilas y otras también, con confianza, y uno de los mejores usos del 3D vistos hasta el momento.

Scorsese juega con las tres dimensiones, empujando las convenciones hasta el límite, buscando imágenes y sensaciones nuevas. En cierta forma, parece plantear que se trata de una nueva revolución. Lo moderno homenajea lo antiguo, y juntos forman una amalgama diferente, fascinante.

La historia se cuenta, entonces, técnicamente, en forma moderna y casi antigua en el lenguaje cinéfilo a la vez, con tonos indiscutiblemente de otros tiempos. Incluso en el sonido, que suena a set, a estudio de cine, más que a realidad.

Porque el mundo de Hugo no es el real, es un producto más del cine.

Las actuaciones son todas muy buenas, manejándose (en especial Sacha Baron Cohen) en un registro con tonos caricaturescos anacrónicos, pero ideales para esta película). El protagonista hace un muy buen trabajo, y una vez más, Chloe Moretz muestra que es una de las nuevas caras jóvenes del cine.

La música de Howard Shore es muy buena, llena de tonos franceses que van invadiendo la conciencia junto a las imágenes.

Quizás tenga un segundo acto un poco largo por demás, pero, más allá de ese detalle, "Hugo" es una película tremendamente cálida, visualmente estupenda y que logra ser muy emotiva.

Una película para chicos de todas las edades, de la mano de un director inesperado. Muy recomendable.

[**** / *****]

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