miércoles, marzo 27, 2013

Amor de temporada

Así como hay amores de verano, en la TV hay amores de temporadas. A veces porque luego de una temporada no da para más, pero otras porque, muy a nuestro pesar, nuestra serie amada ya no está.

Hace un tiempo decidí dejar de mirar series en su primera temporada. Luego de unas cuantas frustraciones, llegué a la conclusión que mirar una serie sin saber si existe así sea una mínima esperanza de obtener una resolución aceptable, una posibilidad de seguir adelante, es una tarea poco grata.

Con todas las series que miramos creamos un vínculo. Y con aquellas que miramos y que aprendemos a querer, ese vínculo se hace más fuerte, hasta el punto que su destino realmente nos importa, porque nos permiten por 20, 40 o los minutos que sean, escaparnos de nuestra realidad y sumergirnos en su mundo.

Algunas series, incluso, nos llenan de esa satisfacción de perdernos en ellas, de sentirnos parte de algo especial, algo distinto, algo mágico.

Por supuesto que mi decisión no fue tal, porque logré sólo en parte dejar algunas series para el futuro, si veo que ellas tienen uno de esos ("Elementary", "Nashville", "Revolution", por ejemplo).

Pero, como decía, no lo conseguí del todo.

Amy Sherman-Palladino es un nombre que no le debe sonar al 90 y pico porciento de quienes entren a este blog, y sin embargo puedo decir que hay pocas voces en la TV tan específicas, tan especiales como la suya. Es la creadora de "Gilmore Girls", una enorme serie que tuvo seis temporadas a su cargo (y una sin ella, pero de esa no hablamos), y a la que críticos de TV llenaron de elogios, para ser ignorada por la Academia (pasa en el cine, pasa en la tele).

A. S-P. creó, más recientemente, "Bunheads", una serie que tiene mucho de "Gilmore Girls", pero con una esencia propia, una historia diferente, y personajes igualmente entrañables. Lo que también tiene es esa voz tan especial, que es como cuando uno encuentra un nuevo libro de su autor favorito, y la cadencia misma de los diálogos, los ritmos, las fluctuaciones entre los registros de la comedia al drama, forman un patrón reconfortantemente familiar*. 

Ver "Bunheads" para un fan de "Gilmore Girls" es como reencontrarse con un amigo que no se ve hace mucho tiempo, pero que a los minutos de conversación, se siente como si nunca se hubiese ido.

Y, por supuesto que, como no podía ser de otra manera, al día de hoy la existencia de una segunda temporada de "Bunheads" es una incógnita.

Muchas grandes series han muerto sin ver una segunda temporada ("Freaks & Geeks", "Firefly", "My so called life"...). Y quizás todas, a pesar de ello, deban ser vistas, aunque quizás con la perspectiva de conocer dónde terminan. Porque embarcarse en una relación con una serie nueva, puede terminar en un romance de una sola temporada. ¡Y qué feo que es quedarse con el corazón roto!


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*Podría decir que hay pocos autores que tengan una voz tan reconocible. Otros ejemplos probablemente sean David E. Kelley ("Ally McBeal", "Boston Legal", "Los Practicantes"), o Aaron Sorkin ("The West Wing", "The Newsroom") y Joss Whedon ("Buffy", "Angel", "Firefly"). Pero el caso de Amy Sherman-Palladino es quizás uno de los más notorios que se puedan encontrar en la televisión.

martes, marzo 26, 2013

Crítica: Oz el poderoso


Trucos

Sam Raimi es un director interesante. Su filmografía está llena de películas que no tienen mucho que ver unas con otras, y entre las cuales es difícil establecer un nexo común. Sí queda claro, que visualmente es muy interesante, y que busca una conexión emocional con el espectador, además de manejarse mucho con el humor.

En "Oz", su trabajo se luce en cuanto a lo visual, ya que hay momentos muy logrados y un uso realmente muy bueno del 3D, para lograr una experiencia de varios niveles, agradable y atractiva.

Pero, en lo demás, flaquea bastante. El universo de Frank L. Baum tuvo su punto más alto (en forma indiscutida) con la adaptación de "El Mago de Oz" de 1939. En esa versión, aun con las limitaciones técnicas de la época, había una cierta magia y magnificencia, que los efectos modernos y la narrativa post moderna no logran fielmente capturar. Quizás, el hecho de estar legalmente impedidos de utilizar la iconografía de aquella adaptación, fue un obstáculo a la hora de apropiarse un poco de su espíritu.

James Franco es una mala opción para un personaje que requiere mucho más carisma y una cierta chispa, que al actor no le sale naturalmente. A eso hay que sumarle que (quizás por el elenco mismo que eligió), el tono en el que se narra es totalmente anacrónico, hasta en los mismos diálogos, que resultan absolutamente inverosímiles para una historia de comienzos del siglo pasado.

La historia en sí no ofrece demasiadas sorpresas (no sorprende, considerando que es una adaptación de una historia anterior a la por todos conocida) ni mucha originalidad. Sólo algunos momentos atractivos por su construcción (el ataque en los campos de amapola, por ejemplo), en los que la mano de un director con recursos, se nota.

Pero al final del día, la película es meramente entretenida, con actuaciones mediocres y sólo algunas escenas que parecen insinuar que en algún lugar, muy escondida, hay un poco de magia. Lamentablemente, lo que más se ve, son humo y espejos.

[*** / *****]

viernes, marzo 22, 2013

Crítica: Silver linings playbook (El lado luminoso de la vida)


David en el país de las maravillas

Los finales felices hay que ganárselos. En realidad todos los finales, están sujetos a esa apreciación, pero en el caso de "Silver linings playbook", es el final feliz.

Y no me refiero en sí a los personajes, a quien uno puede perfectamente querer ver felices. De hecho, este es el caso. Porque, entiéndame el lector, "Silver linings..." funciona, y no meramente en una forma aceptable, sino que con efectividad, y logra emocionar y alegrar y sentir que todo está bien.

Pero es una gran mentira.

Existen ciertos códigos narrativos que deberían respetarse, ciertos tonos, y ni que hablar de la integridad de los personajes, para que una película sea realmente buena. David O. Russell decide (en forma deliberada, porque el tema es ese, que no es un error involuntario), obviar esas convenciones. Entonces, el director y guionista construye una película que simula un tono realista y dramático, al que abandona sin remordimientos por convertirse en una fábula, un cuento de hadas.

Y eso es, en definitiva, una traición. Al espectador y a la esencia misma de los personajes y la historia.

Cuanto más lo pienso, más recuerdo a "Slumdog Millionaire", con su tono de fábula mezclado con el seudo realismo... ¿realismo mágico?

Entonces, los personajes, cuando el director quiere, se vuelven más simpáticos, sus tics se notan menos, también sus obsesiones y sus problemas.

Bradley Cooper entrega una soberbia actuación, en un personaje con el que cuesta simpatizar al principio (está bien, es lo que tiene que pasar). Jennifer Lawrence es puro carisma, aunque su papel no tiene tantas notas, sino que es más una "manic pixie dream girl", cuya función argumental es la de ayudar a Patrick.

También están muy bien Robert DeNiro (por primera vez en años) y Chris Tucker (que es muy buen actor, aunque trabaja muy poco), y el resto del elenco tiene esas notas de color justas y divertidas.

Pero Patrick tiene un hermano idiota (por supuesto, así él luce mejor a los ojos del espectador), y obvio que se va a meter en líos por ayudarlo a pesar de todo (ver paréntesis anterior). También tiene, obviamente, un mejor amigo que, por razones de guión, no puede ser feliz con su mujer, que, claro, tampoco puede ser simpática. Sino ¿cómo podría Patrick darle sus enseñanzas de vida? ¿Cómo podría, de otra forma, su incapacidad de cerrar la boca ser tan genial por las verdades que de ella salen? Ser bipolar es ser genuino y sincero, y vivir mucho más honestamente que el resto de los mortales, parece.

Porque, repito, es todo una gran trampa, una gran mentira de David O. Russell, que no quiere contarnos la verdadera historia de sus personajes, sino encajarlos por la fuerza en una comedia romántica de superación, fútbol (americano) y baile. Y coincidencias. Tantas como sea posible mientras el argumento aguante, así la emoción es mayor. La credibilidad, parece querer decir, es para los cínicos.

Este espectador, lamentablemente, parece no poder despegarse de ese cinismo.

"Silver linings playbook" es encantadora, entretenida y emocionante. Y una enorme, manipuladora y casi irrespetuosa deshonestidad.

[**1/2 / *****]

jueves, marzo 07, 2013

Sin palabras

Tengo un cuento para escribir. Es, en realidad, más que un cuento. O tal vez sea un cuento largo. Digamos que tiene varias partes, como una especie de mini saga de un caballero heroico que atraviesa incontables vicisitudes en busca de rescatar una princesa.

Tengo, ahora que recuerdo, otro cuento también, pero sobre cuentistas en un peregrinaje hacia una cueva escondida en una montaña, en la que deberán probar su valía contando su historia.

Tengo otras ideas en la mente, de historias cortas y con dirección definida.

Pero algo me impide escribirlas. Algo se interpone entre mi cerebro y mis manos, bloqueando todo intento de poner en el papel (o la pantalla) esas palabras tan buscadas, en armonía perfecta, para poder decir lo que quiero decir.

No se me escapa que la culpa es de estar bien. Es como en los cuentos (hay más de uno) de Alcuri, en los que la producción del escritor empeora con su felicidad. La enorme mayoría de los cuentos que figuran perdidos en este blog (y sin duda los mejores), existen pura y exclusivamente debido a mi infelicidad al momento de escribirlos. Ya hice las paces conmigo mismo y con mi pasado, lo suficiente como para reconocerlo. Pero claro, ahora me quedé sin tinta...

Donde antes las ideas fluían como ríos, ahora existe tan solo un goteo intermitente.

Antes esas ideas se transformaban en palabras, encadenadas, armónicas. Ahora son sólo marcos vacíos, ansiosos de ser llenados, pero sin suerte.

Me niego a renunciar a mi felicidad (de más está decirlo) sólo para poder escribir, pero reconozco que me gustaría poder reencontrarme con las palabras que se perdieron, se quedaron atrás, sin saber como empezar esta nueva vida conmigo.

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