domingo, noviembre 17, 2013

Crítica: Thor: Un mundo oscuro

Lo esencial son los secundarios

Lo que está haciendo Marvel con sus películas, no es nada para tomar a la ligera. En ciertos aspectos es muy bueno, en otros no tanto, pero sin duda es algo que no habíamos visto hasta ahora. Espero desarrollar el tema en un post a propósito de ello, si a alguien le interesa.

Mientras tanto, algo que sí viene muy al caso es que cada personaje, y cada película en sí, tiene su tono, diferente a los demás, único. En las de Thor, tanto la primera, como en esta más reciente, hay una mezcla entre un tono grandilocuente y shakesperiano, y el humor. En la nueva, ese último aspecto es quizás aun más importante.

"Thor 2" vive y lucha gracias a sus personajes, y es más, quizás no tanto por el protagonista, sino por los secundarios, por cómo interaccionan, su frescura y su humor.

Sin dudas que Tom Hiddleston como Loki es ya un favorito, pero el trabajo de Kat Dennings (Darcy), Stellan Skarsgard (Erik Selvig) y Natalie Portman (Jane Foster) es fundamental para que lo que pasa en pantalla nos importe y sea disfrutable.

Porque el problema que sí tiene la película es que no hay ningún riesgo. Casi sabemos exactamente lo que va a ocurrir en todo momento. En parte podría decirse que ser parte de ese universo Marvel impide tomar decisiones drásticas que alteren el curso necesario de los acontecimientos, pero por momentos es demasiado evidente.

Entonces lo que queda es dejarse llevar por la acción, el movimiento, el humor, y los aspectos que hacen humanos a los personajes en pantalla.

Sin una dirección particularmente destacable, y tampoco una historia que rompa con ningún esquema, es en los personajes que "Thor 2" sale triunfante.

Buena y sobre todo disfrutable.


[***1/2 / *****]

lunes, noviembre 04, 2013

Crítica: Blue Jasmine


Veritas liberavit vos

En su más reciente película, Woody Allen nos habla sobre la verdad, tanto por su presencia, como por su ausencia, sobre cómo mentimos y las mentiras no son sólo a los demás, sino a nosotros mismos.

Plantea, sobre todas las cosas, que la mentira, la falta de honestidad, tiene consecuencias que pueden ser reversibles o no, y habla sobre cómo en cada momento tenemos la posibilidad de elegir vivir en la verdad o no.

Cate Blanchett hace un trabajo estupendo como "Jasmine", que en realidad es Janette, porque tan lejos llega su mundo ficticio. Su personaje es perfectamente creíble en todas sus dimensiones, en sus pretensiones de grandeza y su lejanía con la realidad, que se hace cada vez más notoria.

El resto del elenco acompaña en buena forma, con un Alec Baldwin que es un chanta perfecto y carismático.

Debo admitir que por momentos temí que la película se dejara llevar por ciertos facilismos de ricos mentirosos vs. pobres honestos, idea con la que el director coquetea más de una vez, lo que no deja de ser un poco simplista (ni que hablar de un poco hipócrita). 

Si "Blue Jasmine" es imperfecta, es por esa tendencia, que igualmente no es dominante, ya que la mayor dicotomía está en cómo deciden vivir sus personajes. Son las decisiones las que realmente importan. El otro mayor problema es que todo está planteado desde el principio, y no se arriba a mayor conclusión que las del comienzo del metraje. Hay una proposición principal, y todo lo posterior será el desarrollo de la misma. En cierto sentido, Allen parece no saber del todo cómo terminar la película.

Pero Blanchett construye un personaje tan perfectamente humano y fallido, y la lucha entre las mentiras y verdades se siente tan real, que vale la pena verla.

Recomendable.

[***1/2 / *****]

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