The other side of the glass

Nota: esto lo escribí hace unos meses ya. Su contenido es claramente metafórico. "¿Metáfora de que?", alguien podría preguntarse. Bueno, por un lado no estoy seguro. No recuerdo exactamente en qué estaba pensando mientras armaba el texto en la ducha (curioso que recuerde ESE detalle). Tengo ciertas ideas sobre qué puede ser, pero, la verdad, prefiero quedármelas para mí. Lo importante, en definitiva, es que cada uno lo vea como quiera.

Te miro. Atractiva, atrapante, cautivadora, subyugante.

Llena de gracia te movés como flotando, sin peso, irreal pero auténtica.

Y me llamás.

No puedo no ponerme de pie. No puedo no acercarme a ti y extender mis manos que buscan acariciarte.

Pero mis manos chocan contra donde sólo parecía haber aire… hay un muro de cristal que se interpone entre vos y yo.

Busco desesperada y concienzudamente una grieta, una falla, y no la encuentro.

Vos no desistís. Me llamás aún con más ímpetu, como si aquello que me detiene no estuviese allí, como si ignorases por qué simplemente no atravieso la pared transparente.

Y ya no sé qué hacer. Mis esfuerzos son en vano, y trato de abrirme camino, pero mis ojos se llenan de lágrimas de impotencia, y mis puños de lágrimas de sangre.

Decido parar, ¿qué sentido tiene todo esto? Pero vos no lo entendés, seguís bailando y ahora también cantando, y cada nota de tu voz me arrulla y baña de esperanza, como una inyección de vida, que se extingue cada vez más pronto, pero que se renueva una y otra vez, a medida que me llamás, que decís mi nombre al viento.

Y ya me empieza a doler el tiempo. El pasado me muerde los talones y el presente se le une constantemente, segundo por segundo, volviéndose cada vez más punzante y dañino.

Y los veo, a aquellos que están contigo, quienes entran, vaya uno a saber por dónde, pero entran. Se ven felices, ¿cómo no estarlo si están contigo? Y su felicidad por tenerte no es un aliciente, sino una burla.

Y vos no dejás de decirme que es a mí a quien querés, pero yo soy el que no puede pasar.

Entonces entiendo mi situación, veo mi futuro: como Aquiles y Paris, como Semiramis y Dido, sin esperanza ya de reposo, ni de que la pena aminore.

Pero, ¿por qué a mí esta condena? No entiendo las razones del castigo divino, y supongo que eso me vuelve aún más patético que todos ellos.

Mientras tanto mi mente se debate entre este entendimiento y la resistencia a perder la esperanza. Pero sé que es sólo un momento, que me voy a quebrar y que ya no va a importar, que se va a volver un acto mecánico, vacío y sin sentido.

Que vos vas a permanecer de tu lado, y yo del mío.

Comentarios

El Antiheroe dijo…
Como decia un cantante de rock acerca de sus letras: "algunas son verdaderas, otras son inventadas y otras son un poco de las dos..."
Gracias por compartir...

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