sábado, abril 30, 2011

Crítica: Thor

Pasa en las mejores familias...

Admito ya ahora, que no le tenía demasiada fe a esta película, porque su historia es, claramente, muy difícil de tratar con la debida seriedad. El concepto de Thor es difícil de vender, sin que suene risible, o sin desnaturalizar su esencia.

Sin embargo, Branagh logra ese equilibrio, y bajo esa idea que mezcla magia y ciencia, hace que todo suene razonablemente plausible.

Visualmente, la película está muy bien realizada. Todo lo que sucede fuera de este mundo (especialmente en Asgard) es espectacular, estupendamente diseñado, y efectivamente dramático (está claro que hay algo operático en el trono de Asgard, como debiera ser).

Si bien Kenneth Branagh podría parecer un director extraño en este contexto, cuando vemos todo ese mundo de Asgard, hay dejos de Shakespeare, lógicos, cuando hablamos de mitologías antiguas, reyes y cortes.

El director se maneja con soltura en esas situaciones, pero también en la acción, que es fluida, permite ubicación geográfica (no tantos cortes locos a lo Michael Bay), y es suficientemente dinámica.

La historia está bien contada, aunque no sorprende. Digamos que en la primera escena en la que aparece el villano de la película, ya sabemos que él va a ser culpable. Por lo demás, la película tiene un tono bastante light y tiene momentos genuinamente graciosos y simpáticos.

Desarrollo dramático no hay mucho, aunque el héroe tiene una transformación necesaria, de un insoportable arrogante, a un futuro "Avenger".

Hemworth cumple muy bien con su rol. Natalie Portman está tristemente sub-utilizada (la subtrama romántica no tiene mucho peso), y Anthony Hopkins es... Anthony Hopkins.

La película entretiene de principio a fin, es visualmente atractiva (algunos momentos hasta deslumbrantes), dinámica, con dosis de humor, y una historia de intrigas familiares, que no sorprende, pero funciona.

No es una gran película, pero es muy sólida, y una muy buena base para "The Avengers".

Dos recomendaciones finales: 1. quédense hasta el final de los créditos, 2. el 3D es innecesario, no gasten su plata en verla 3D, la versión 35mm debe ser más barata e igualmente efectiva.

[***1/2 / *****]

jueves, abril 28, 2011

Trailer: Harry Potter and the Deathly Hallows Part 2

Aquí estamos, casi al final del camino. 7 películas pasaron, y sólo una queda. Queda el final, el desenlace de una historia que se viene contando hace 9 años y medio.

Decir que la saga de películas de Harry Potter es un evento cinematográfico excepcional, no es novedad. La cuestión es que no sólo se trata de un fenómeno de taquilla, HP es mucho más que eso.

Desde los maravillosos libros de J.K. Rowling a las películas que han llegado algunas a niveles de altísima calidad (como la más reciente), el universo de Harry nos viene acompañando con una historia que culmina en un gran final.

El 15 de julio termina la historia. Al menos, termina una de las formas en las que se ha contado. Es triste y alegre al mismo tiempo.

El trailer que viene a continuación, lo comparto con ustedes, porque creo que es, en cierta forma, mi deber, habiendo hecho esto ya en otras ocasiones. Pero, honestamente, y con una mano en el corazón, habiéndolo visto sólo una vez (y algunas partes por segunda vez), recomiendo no verlo.

Lleguen, estimados lectores, al 15 de julio sabiendo lo menos posible, y déjense llevar por lo que David Yates (y Steve Kloves, y Daniel, Rupert y Emma, entre otros tantos) deciden interpretar, de esa obra maravillosa escrita por Rowling.

Que nada ni nadie les arruine ese momento. Harry Potter (la saga cinematográfica) llega a su fin.

Aquí está, véanlo bajo su propio riesgo:

jueves, abril 21, 2011

Desde Camboriú, matando el tiempo

Estoy en Brasil, en Camboriú, más precisamente. Son las 11:40 a.m. del jueves de semana de Turismo, y antes de que el lector se pregunte nada más, aclaro: está lloviendo.

Teníamos el día libre hoy, para hacer lo que nos viniera en ganas. La idea era ir a la playa (a unos 20 metros del hotel), mientas otros iban al Beto Carrero (9 meses después de ir a Orlando, parecía bastante poco atractivo).

Y acá estoy, escribiendo mucho sin decir nada, contando sobre banalidades, en un intento de matar el tiempo.

Sobre todo, estoy escribiendo para no escribir. Mejor no hablar de ciertas cosas, ¿vio?

Estoy contento (lluvia notwithstanding), y es una sensación rara y que se siente hasta peligrosa, diría, con cierto miedo a que la caída sea desde muy alto.

Pero aquí estoy, remando para aprovechar esta semana, y, for once, looking forward to what's to come.

Veremos...


lunes, abril 11, 2011

Crítica: Sucker Punch (Mundo Surreal)

Style over substance

Tipo complicado Zack Snyder, que elige, cada tanto, hacer sus películas lo más lejanas a la realidad, que sea posible.

"Sucker Punch" es más "300" que "Dawn of the Dead", con su sobreestilización visual y sus cámaras lentas interminables.

Snyder construye mundos dentro de mundos, dentro de otros mundos, que se comunican y existen en la conciencia (y el inconsciente) de la protagonista.

En cierta forma, ZP es un cuento de "female empowering", en el que las chicas usan todas sus armas (en más de un sentido) para lograr sus objetivos, para escapar de la prisión. Ese escape es lo más real, en una sociedad que, en un pasado no tan lejano, utilizaba los psiquiátricos para tratar a las mujeres "difíciles". Pero la cuota de peso dramático, de realidad, se diluye rápidamente.

El elenco hace un buen trabajo con el material que se les ofrece. La protagonista, Baby Doll (Emily Browning, de buena labor), no tiene una línea de diálogo hasta varios minutos de comenzada la película.

Y el problema viene, en parte, por ahí. El guión es bastante pobre, los personajes son estereotipos, que, al estar estilizados en los diferentes niveles, se desdibujan aún más. Salvo el villano principal, intrepretado por Oscar Isaac , y la mejor amiga, Rocket (Jena Malone), todos los demás son personajes indescriptibles, unidimensionales, carentes de personalidad alguna.

No hay sustancia. No hay diálogos que la creen, no hay nada más que escenas de acción bien filmadas en el aspecto geográfico, pero con abuso de la cámara lenta, del cambio de velocidad, y de los antagonistas creados por computadora, faltos de materialidad.

Todo, en "Sucker Punch" es muy inmaterial. Y, si bien es visualmente espectacular, cuesta comprar algo, cuesta compenetrarse, crear un vínculo, apreciar a los personajes. Tanta irrealidad (o surrealismo) juegan en contra, e impiden que nada importe.

Muy linda de ver, pero, una vez más, Snyder nos sumerge en el ejercicio banal de la recreación visual. Puede que haya ideas válidas, pero se pierden en el camino.

[**1/2 / *****]

martes, abril 05, 2011

Bajo el manto

Cada tanto vuelven como flashes, momentos, instantes, imágenes salidas de cajas fuertes que no lo son tanto. Son cosas que creía perdidas, olvidadas, cosas en las que no pensaba, y de pronto se hace evidente que todavía existen.

Me doy cuenta que no puedo escribirlo, que existe un pacto tácito de tapar el pasado bajo un manto de silencio.

Y sin embargo, a mí ese silencio me ensordece. Porque en cada lugar algo me lleva atrás en el tiempo, porque cada nueva experiencia es meticulosamente comparada con la vara del pasado innegable, pero negado igualmente.

Es imposible alejarse del puerto sin soltar las amarras, pero el nudo se resiste a deshacerse.

En cada esquina aparece el pasado sonriente y doloroso. En cada rostro nuevo, en cada frase, en cada gesto.

Y el manto blanco se vuelve tan pesado como lo que esconde.

lunes, abril 04, 2011

Crítica: Somewhere (En un rincón del corazón)


Going nowhere

Después de las estupendas "The virgin suicides" y "Lost in translation", y la interesante relectura de "María Antonieta", Sofía Coppola, pisa el palito, y baja unos cuantos escalones.

"Somewhere" es una película que tiene la particularidad de tener un tremendo discurso, aunque mayormente mudo.

En una época en la que muchos directores se inclinan por llenar sus películas de diálogos que resaltan y sobreexplican lo evidente, Sofía hace lo mismo pero con los planos.

Cada plano parece durar por siempre. Tanto, pero tanto duran esos planos y esas escenas redundantes, que la sobreexplicación es igual de molesta, si no más, que la que pudiera venir de poner en palabras los sentimientos.

Es cambiar una cosa por otra. Es lo mismo, distinto, pero igual.

Desde la primera escena, con un plano abierto y estático, en el que el protagonista da vueltas y vueltas en círculo, sobre un auto escandalosamente caro, está claro todo.

Nada sorprende en "Somewhere". Nada es original. Mucho menos la historia, que es tan simple que molesta.

Stephen Dorff tiene que lucir aburrido. Y no importa que no tenga motivos, tiene que sentirse miserable, porque así debe ser, porque los excesos son malos, porque tener plata está mal, porque la vida vacía debe ser condenada. El actor lo consigue, pero no sin aburrirnos a nosotros, que esperamos que algo suceda. Ni siquiera su cambio final, el cumplimiento (obligatorio) de su arco dramático, genera simpatía.

El punto fuerte de la película es, sin dudas, Elle Fanning. La chiquita irradia una luz propia, una energía que el resto de la película quisiera tener. No importa los diálogos que le hayan escrito, su personaje vive, porque en sus ojos hay vida, porque su sonrisa refresca la pantalla. Ella sola se encarga de que exista credibilidad en lo que sucede, porque es imposible no sentir lo que su padre tiene que sentir.

Ella sola, con una actuación justa, medida y perfecta, es el único punto de redención de una cinta que quiere ser mucho más de lo que es.

Porque "Somewhere" es pretenciosa. Sin ser tan manipuladora, ni despreciar a sus personajes como otras (ver "Biutiful"), es pretenciosa y panfletaria.

Una lástima, realmente. Un tropiezo en la carrera de una directora que había evitado caer en excesos, y que ahora se pierde en su propia argumentación cimentada a base de planos que, a los 35 segundos ya dijeron todo lo que tenían para decir, pero, por las dudas, siguen y siguen y siguen...

[** / *****]

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