martes, enero 29, 2013

Crítica: Life of Pi (Una aventura extraordinaria)

A la deriva


Ang Lee es un director que, históricamente, ha sabido acomodarse a distintos géneros, adaptando (y adaptándose) su obra a las circunstancias. En ese sentido, siempre ha logrado crear obras de gran fortaleza visual, que no por eso pierden su alma, sino que, por el contrario, logran nutrirse de su forma versátil de narrar.

"Life of Pi" es una lamentable excepción, en el sentido de ser una película visualmente impactante, que no logra transformar el espectáculo en emoción.

Quizás parta de un problema de apego al material original (es difícil sin haberlo leído), pero, vaya ironía, el film carece de una vida propia. Por cada momento genuino y atrapante, hay otros tantos cargados de un simbolismo tonto y mensajes repetidos y poco importantes.

Sí, la escena del hundimiento del barco es una maravilla (aunque nada que no haya logrado Robert Zemeckis en "Náufrago" hace más de una década), y sí, los animales están sorprendentemente bien animados, y gran parte del metraje es de una belleza inusitada. Pero con eso solamente, no se logra demasiado.

Suraj Sharma (quien nunca había actuado antes) cumple una magnífica labor en el protagónico, un papel dificilísimo, en el que está solo en pantalla durante gran parte del metraje.

Pero sabemos cuál va a ser su destino, y eso le quita gran parte de la potencia narrativa.

El resto de los personajes es tan insignificante, y es abandonado tan pronto, que no podemos generar un vínculo con ninguno. En ese sentido, uno de los pecados más grandes de una película así, es no generar un verdadero sentido de pérdida, tratándose de un personaje que, en teoría, perdió todo.

Asimismo, ya desde los primeros minutos se explicita el objetivo del relato, y la propia artificialidad de ser un film basado en un libro de ficción, es un impedimento a cumplir con el mismo.

"Life of Pi" trata de ser profunda por demás, cuando no lo necesita, trata de inspirar sin lograrlo del todo, y se vuelve un producto artificial tratando de vender un concepto en el que, por su propia esencia, no parece creer.

Una oportunidad desaprovechada.


[**1/2 / *****]



sábado, enero 19, 2013

Crítica: The Perks of Being a Wallflower (Las ventajas de ser invisible)



La importancia de que nos hayamos encontrado

Escribir un libro y escribir un guión cinematográfico, no es la misma cosa. Ni que hablar de dirigir una película. Stephen Chbosky hace las tres, y con gran éxito.

Existen varios peligros inherentes a la adaptación de una novela, más aun si se trata de una adaptación de un material propio. Por un lado, el amor por la palabra escrita, puede llevar a una adaptación demasiado piedeletrista y un film sin vida; por el otro, a quedarse sólo con los momentos significativos, y que el resultado en pantalla sea sólo un "grandes éxitos" de la novela.

Chbosky toma los elementos principales de su libro y logra crear una película que vive y respira por sí misma, logra evitar quedarse atado a sus propias palabras.

En el centro de la historia está Charlie, a quien Logan Lerman interpreta con gran éxito. Si bien su trabajo en films (como el caso de "Percy Jackson") no daban demasiadas esperanzas, aquí Charlie es perfecto. Es un gran reto interpretar un personaje retraído pero que en todo momento sabemos que pasan mil cosas por su cabeza y su corazón. El trabajo de Lerman es de sutileza y profundidad.

A él lo acompañan Ezra Miller (toda una revelación) y Emma Watson. Patrick, el personaje de Miller, es uno de esos personajes difíciles de interpretar sin caer en la exageración, y Miller respira y vive autenticidad. Ambos aportan la dosis justa de encanto, frescura y vulnerabilidad que sus personajes demandan, y que hacen que podamos entender por qué son los mejores amigos que Charlie (o cualquiera) pudiera querer.

La vulnerabilidad, el dolor, la inseguridad, el crecer, el encontrarse, liberarse y aprender a vivir, son marcas de los personajes de la película, y cada uno, aun los secundarios, da claras muestras de tridimensionalidad y humanidad.

El film vive en las imágenes y también en los sonidos. La banda sonora de orquesta funciona perfectamente, y la música que ambienta la acción y la sitúa en su época, es simplemente brillante. Cada escena importante cobra nueva vida cuando está acompañada de The Smiths o David Bowie (por nombrar un par).

Como "coming of age story", "The Perks..." es quizás más oscura de lo que estamos acostumbrados a ver, manejándose en un registro de drama con tonos de comedia, de esa que hace sonreír mientras se derrama alguna lágrima. Sus personajes están dañados por pasados crueles, presentes difíciles y futuros inciertos. Pero más allá de las particularidades de la historia, lo que Cbosky nos quiere decir es que esa es la adolescencia.

El director/escritor/creador nos entrega una obra de profunda honestidad emocional, sin golpes bajos, sin facilismos, sólo con personajes que se necesitan, se encuentran (entre ellos y a sí mismos), y buscan su lugar en el mundo, dejando atrás lo que fueron, y buscando el amor que se merecen.

Sólida en todos los rubros, divertida, triste, alegre, dramática, emotiva, "The Perks of Being a Wallflower" es una película que hacía falta. Una heredera del cine de John Hughes.

Muy recomendable

[**** / *****]


viernes, enero 11, 2013

Crítica: Siete Psicópatas


El cine como metáfora del cine

El cine siempre ha dado lugar para reírse y burlarse de sí mismo, de sus convenciones y sus excesos. "Siete Psicópatas" es una comedia que vive en el mundo cinematográfico, se alimenta de él, lo observa, lo digiere y lo replantea.

Martin McDonagh, que se había lucido en su trabajo en "In Bruges", parece estar embebido en la cultura cinematográfica hollywoodense, pero con la lejanía necesaria para jugar desde afuera con ella.

Un elenco encabezado por Colin Farrell (un gran actor que aquí no se luce tanto porque es el "más normal" del grupo) y con muy sólidos trabajos de Christopher Walken, Sam Rockwell y Woody Harrelson, entre otros, cumple con darle vida a un guión complejo y cambiante, lleno de cambios de tono y giros inesperados.

"Siete Psicópatas", como decía, es una comedia, pero esto no la limita a la hora de presentar acción, violencia y sangre, mucha sangre, que aquí juega un papel importante en la deconstrucción de la comedia de acción hollywoodense típica.

La comedia se empapa de sangre y melancolía, y renace y se vuelve a empapar, en una especie de ciclo lleno de absurdos.

El mayor problema es que resulta muy difícil (más allá del interpretado por Walken, y su mujer) terminar de generar empatía por sus personajes. En ese sentido, lo que suceda o no al final, no resulta tan interesante.

"Siete Psicópatas" es una película canchera, entretenida, que ensaya sobre la violencia en el cine, pero sin condenar, y tomando algunos elementos y jugando con ellos, como puede hacer, por ejemplo, Tarantino, pero sin llegar al nivel de la producción de ese director.

Una sólida película, con buenas actuaciones, pero que no invita demasiado a ser revisitada.

Está bien.

[*** / *****]


martes, enero 01, 2013

Crítica: Wreck it Ralph (Ralph el Demoledor)

Pasa al siguiente nivel

Pixar y Disney se unieron, y eso no es novedad. Pixar está pasando por un par de años de más dudas que aciertos, y Disney está tratando de reencontrarse. "Wreck-it-Ralph" es un paso en el camino correcto del sector animación de la casa que Walt construyó.

El acierto de la película se cimienta en sus personajes, sobre todo en los dos principales, Ralph y Vanellope, que forman una alianza encantadora y perfecta, una relación creíble y entrañable.

La premisa de un mundo de los videojuegos que no podemos ver era fascinante, y debo decir que la película no la explora en todo su potencial (¿en una secuela, quizás?). Si bien parecía una idea más bien destinada al mundo de los gamers, esa noción se descarta casi inmediatamente, y es más bien un punto de partida para una historia que tiene su cuota de convencionalismo. 

Pero, una vez más, no es tanto el qué, sino el cómo. A través de la creación de personajes definidos, interesantes, divertidos, simpáticos, la película nos va atrapando y nos invita a dejarnos llevar por sus aventuras.

Estéticamente es maravillosa, con sus mundos atractivos, ricos en detalles, colores y texturas. "Wreck-it-Ralph" es una de las películas animadas más visualmente atractivas por fuera de los productos de Pixar. Esto ayuda a la inmersión, en mundos fascinantes y orgánicos con sus personajes.

John C. Reilly le da voz a Ralph, y lo llena de emociones genuinas y directas, y le da vulnerabilidad y un corazón puro. Sarah Silverman parecía la opción más descabellada para un personaje como Vanellope, y sin embargo, la convierte en perfectamente querible y adorable.

A ellos los ayudan Jack McBrayer, siempre íntegro y gracioso y Jane Lynch, que suena (y se ve) como una versión más de Sue Sylverster (en este caso, dadas las características del personaje, eso funciona).

Como decía, la historia es convencional, y en el tercer acto tiene algunos vicios quizás innecesarios, desviaciones que hablan quizás de una falta de confianza en la fuerza de la narrativa principal, pero que no afectan la solidez de una película absolutamente disfrutable y atractiva, de esas que se pueden ver en casa una y otra vez.

Si Disney sigue en este camino, probablemente logre meterse en la conversación como una casa que produce animación de la buena, y no necesite a Pixar para convencernos que pueden hacer grandes cosas. Que así sea.

Muy buena y recomendable para niños de todas las edades.

[***1/2 / *****]

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