martes, junio 25, 2013

Crítica: Monsters University

El miedo a lo desconocido

La gente de Pixar tiene derecho a revisitar sus propios mundos, a crear secuelas y precuelas y explorar las posibilidades. Se lo ganaron gracias a un historial casi perfecto, que más que demostró con la trilogía de "Toy Story", que puede llevarnos a lugares insospechados y maravillosos.

Pero claro, eso no siempre es así. "Monsters University" es un ejemplo de una precuela tipo, que juega y hace guiños con lo que ya sabemos, y que claro, se divierte subvirtiendo algunos preconceptos, para terminar llevándonos a un lugar al que ya sabemos que vamos a llegar. Claro que, al final del metraje, entendemos que no nos agregó sustancialmente mucho.

"Monsters University" es una película de una belleza tremenda, un prodigio de la animación en cuanto a luces y sombras, colores y formas. Y cuenta, además, con un par de protagonistas inmediatamente queribles (que contaban además con la buena voluntad de una entrega anterior), y una serie de personajes secundarios con los que se conecta fácilmente.

Lo que le falta es el corazón de la primera entrega. Sí, hay momentos lindos, y sí, los personajes conectan, pero la emoción nunca termina de aparecer del todo. Pixar ha sabido conmovernos hasta las lágrimas en otras películas. Aquí es más un experimento divertido, simpático, y simple.

Con simple me refiero específicamente a la historia y sus vicisitudes, porque claro está, el mundo que se crea no es nada sencillo, con criaturas de todo tipo, forma y color.

El resultado es una película divertida, simpática, graciosa, pero liviana y sin riesgos.

No quiero cargar a Pixar de expectativas sobredimensionadas en base a su extensa filmografía, porque hay algo de injusto en ello, pero aun si nos limitamos tan solo a la entrega de los monstruos anterior, esta precuela queda un poco corta, porque no llega a instalarse en el corazón del espectador, al ser un producto muy vistoso, simpático, prolijo, pero con poca sustancia.

Igualmente, cabe decir, el despliegue visual es tal, que hace que valga la pena verla en la pantalla grande.

[*** / *****]

sábado, junio 15, 2013

Crítica: El Hombre de Acero


Hombre de cartón

Entiendo que hacer una película de Superman no debe ser tarea fácil. Por un lado, porque sus poderes son tan impresionantes, que requiere mucho trabajo representarlos de manera adecuada, por el otro, porque eso mismo hace que sea difícil de vulnerar. Además, está el tema de ser un personaje que parece, por lo menos, demasiado perfecto.

Con lo primero, la película no tiene tantos problemas. Snyder tiene mucho dinero y tecnología a disposición, para hacer posible lo imposible. Con lo segundo, se maneja bien, poniéndole adversarios con similar o mayor poder.

Ahora bien, con lo tercero, la decisión sorprende. Más que explicar la psique del personaje, de presentar una búsqueda interna de su propia identidad, o su lugar en el mundo, o una estrategia para ser más humano, la película decide que Superman no sea un personaje. De hecho, casi nadie en la película lo es, al menos no en serio.

"El Hombre de Acero" se parece a "El árbol de la vida", en el sentido que sus personajes no interactúan realmente, no hay diálogos entre ellos, y carecen totalmente de personalidad. Sí, hablan, pero sus palabras son exposición, exposición, exposición, o monólogos grandilocuentes e inconducentes.

Ni Superman, ni Lois, ni los Kent, ni Perry White, ni el General Zod, son personajes tridimensionales, con existencia y personalidad.

El caso del protagonista es el más llamativo. Aquí es mayormente Kal-El, porque está definido por su pasaje kriptoniano, y así lo ven Zod y sus secuaces. Pero Clark Kent casi no existe (de hecho ignoramos totalmente cuál es su personalidad) y Superman tampoco, porque es sólo Kal-El con traje, peleando.

La historia está estructurada en forma curiosa, con un prólogo en Kriptón (quizás la mejor parte, la más imaginativa), y luego un Clark sin personalidad vagando y rememorando (flashbacks sin mucho peso), para que venga Zod y sea todo acción, acción y más acción.

Y no, no es que me esté comiendo el segundo acto. El segundo acto no existe, y con él desaparece toda chance de tener personajes desarrollados.

La acción está bien filmada, aunque es horrible pensar en la cantidad de daños colaterales de las peleas de Superman (¿tanto le costaba volar a pelear en algún lado donde no mueran miles de inocentes?, claramente el mundo perdió mucho más con su llegada de lo que ganó), y es lo que logra que uno no pierda el interés, ya que con la música, arman una seguidilla de un clímax tras otro, hasta el final.

Henry Cavill está bien, con un papel que no le da nada. Amy Adams no tanto, pero no había mucho para ella, tampoco. Kevin Costner está bien para sus dos o tres monólogos que creen tener más peso dramático del que realmente tienen.

Las estrellas son Michael Shannon, como Zod, sobreactuando, pero al menos demostrando que alguien está vivo, aún en un personaje ingrato que no tiene más que una cara, y Russel Crowe. Sí,  Jor-Eles un personaje que la mayor parte del tiempo está exponiendo (o haciendo de "deus ex machina"), pero que, al menos, tiene un comienzo que hace que sea lo más parecido a un personaje de carne y hueso.

En definitiva, "El Hombre de Acero" no es una película aburrida ("Superman Regresa" lo era), pero, lamentablamente, tampoco es una película buena.

[**1/2 / *****]

domingo, junio 09, 2013

Crítica: Rápidos y Furiosos 6


Sin nafta

Era previsible que lo de "Rápidos y Furiosos 5" fuera un proverbial rayo en una botellaa, y que la magia de esa entrega no pudiese sobrevivir. Entonces, a pesar de tener todos los cimientos de esa entrega, la 6ª de la saga de los corredores más locos del mundo, fracasa.

Trato de pensar si es porque es más inverosímil que su predecesora. Y algo hay de eso, porque hay por lo menos un par de escenas de física tan caprichosa, y de gente saliendo tan indemne de situaciones que ameritan mínimo CTI, que no se puede negar que es, en ese sentido, peor.

Pero, por sobre todo, el problema es que no importa porque la historia no importa. Los personajes están tan trillados, tan repasados una y otra vez, que ya no interesan. Vin Diesel actúa en piloto automático, y Paul Walker (que en esta entrega no tiene a su mujer embarazada al lado) directamente no existe. Y The Rock, al ya no tener un rol antagónico, se desdibuja en una masa de músculos y levantadas de ceja.

Como decía, la historia ya no importa, porque es demasiado traída de los pelos, demasiado llena de elementos convenientes, y regada de diálogos que se pelean para demostrar su falta de verosimilitud o de carácter meramente utilitario (exposición, exposición, exposición).

La acción está bien filmada, sí. Lo que no está es bien concebida, porque el deseo de autosuperación llevó a la franquicia a un nivel en el que se nota la desesperación por inventar algo más grande.

Como entretenimiento, es aceptable, pero "Rápidos y Furiosos 6" es un ejercicio vacío, que busca el éxito a partir de la buena fe que sembró su entrega anterior, pero que no se toma el trabajo de contar una buena (o aunque sea pensada) historia, ni en desarrollar sus personajes, ni en darnos algo que haga que nos importe.

Una lástima.

[** / *****]

Crítica: The Hangover Part III (¿Qué pasó ayer? Parte III)


Cambio de hábitos

La segunda parte de la saga no había sido buena. En parte por repetir la fórmula, y otro tanto por ser demasiado oscura, demasiado violenta, al punto tal del desinterés por el bien de sus personajes.

La tercera entrega de "The Hangover" cambia. Cambia el formato, que ya no será el de descubrir lo que hicieron los personajes, y cambia un poco también el humor, que sí repite algunos vicios, pero se permite ser un poco más liviano.

A diferencia de las anteriores, esta tercera parte es más una comedia de acción que una comedia pura. Eso se nota en el número de risas (notablemente inferior que en la primera). Pero eso no es per se una mala cosa. La posibilidad de reinventarse es una oportunidad para contar algo distinto.

Lo difícil está en el momento de la autoconciencia. Sabe Todd Phillips qué esperamos de los personajes, y eso lo alimenta una y otra vez, apoyándose mucho en lo que sabemos de ellos, y atándolos por demás a esas ideas. Afortunadamente, aun con esa mochila, encuentra momentos de libertad para crear diversión.

Sí, todavía es una historia bastante violenta, sobre todo para los estándares de la comedia. Y en ese sentido, no muestra arrepentimiento de lo que hace. Sólo en el personaje de Chao, en su demencia y en cómo los demás procuran alejarse, hay un reconocimiento a la seriedad del asunto.

El eje, una vez más, está en los tres protagonistas, con un énfasis mayor en Galifianakis, que, como pasa muchas veces en secuelas, pasa de un segundo a un primer plano. Esto funciona en detrimento de la historia, no porque el trabajo del gordo no sea impecable (lo es), sino porque es un típico personaje secundario (un comic relief dentro de la misma comedia), muy lejano al sentir y pensar del público. Antes era Stu, y ese era el personaje para entrar al mundo de locura.

Cuando el protagonista es el que está más loco, se diluye inevitablemente el sentido del absurdo.

"The Hangover III" es mejor película que secuela, en el sentido de ser casi autónoma en su formato.

Aun así, esta tercera entrega mejora lo hecho en la segunda y permite disfrutarse sin culpas. No es lo que fue, ni lo volverá a ser, pero permite estar un rato frente a la pantalla y pasarla razonablemente bien.

Puede y debe rendir más.

[*** / *****]

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