domingo, abril 24, 2016

Crítica: ¡Salve, César!

El cine como experiencia religiosa

Los hermanos Coen son una de las raras parejas de directores que trabajan habitualmente en Hollywood. Juntos poseen un sentido del humor muy particular, que se nota especialmente en una forma de escribir diálogos única.

"¡Salve, César!" es una película con un argumento liviano, casi mínimo. Porque lo que importa, lo que les importa a Ethan y Joel, es la construcción de los personajes, las interacciones, los diálogos, los momentos graciosos, disparatados, absurdos.

Así abundan los chistes, algunos obvios, otros un poco más oscuros e inspirados en la historia del Hollywood de los años 50.

Los Coen saben (y de hecho lo demuestran) que el "star system" de la época dorada de Hollywood era un sistema perverso. Saben, también, que muchas veces la interferencia en los estudios llevó a películas terriblemente malas. Pero eso no les impide mirar la época con cariño, no les impide teñir la cinta de nostalgia.

En el proceso, se sacan el gusto de armar coreografías espectaculares (una de ellas acuática) y de llenar el metraje de referencias y alusiones a la vida real.

En el medio de esta dicotomía de la alegría del cine y la nostalgia de un pasado ostensiblemente idealizado, juegan con tomar en serio y literalmente cosas que no lo eran tanto (como ser la amenaza soviética) y de hacer casi un chiste de otras (la intromisión en la vida de las estrellas).

El elenco es francamente impresionante. Josh Brolin hace un muy buen trabajo, pero también George Clooney, Scarlett Johansson, Jonah Hill y un estupendo trabajo de Channing Tatum. ¡¿Y qué decir de Ralph Fiennes?!, confirmando aquí esa veta para el humor que había demostrado tan bien en "Grand Budapest Hotel".

Como si no fuese suficiente, la película se permite jugar con la religiosidad y la iconografía religiosa, con la culpa, con la sensación de un fin mayor, un fin elevado. El cartel que señala que aún falta filmar la aparición divina, es tanto un chiste como una alusión al cine llenando ese vacío sobrenatural.

Al final del día, el mensaje parece ser que "there's no business like show business". La magia del cine se vive tanto dentro como fuera de la pantalla.

Muy buena. Y para los amantes del cine, francamente imperdible.

[**** *****]

miércoles, abril 13, 2016

Crítica: El libro de la selva


Lo esencial
Desde hace unos años a esta parte, Disney se ha dedicado a explotar su enorme catálogo con remakes o adaptaciones "de carne y hueso" de sus películas animadas. Si bien podemos encontrar indicios en décadas pasadas ("101 dálmatas") la nueva ola comienza, probablemente, con "Alicia en el País de las Maravillas" de Tim Burton, allá por el 2010.

"El libro de la selva" es y no es parte de lo mismo. Lo es, porque sin duda que el estudio dio luz verde a esta película basada en el éxito que viene teniendo esta nueva ola. Pero es diferente porque es un proyecto impulsado por su director Jon Favreau, y sobre todo porque afirmar que no se trata de una película animada resultaría un tanto temerario.

Mowgli (Neel Sethi, en un buen trabajo) es el único personaje realmente de carne y hueso en pantalla. A él se suman una serie de personajes hechos por computadora. Claro, son fotorrealistas, y no se asemejan a dibujos animados, pero no dejan de ser productos de la animación.

El fotorrealismo de la cinta es, a mi entender, un poco desconcertante por momentos, y el mundo virtual fuerza a preguntarse acerca de la necesidad de crear este universo para la historia. La película animada ya existía, ¿cuál es el punto de esta cinta? ¿Qué ganamos con que exista esta versión?

Dejando esas cuestiones más filosóficas de lado, "El libro de la selva" es una película visualmente muy interesante, entretenida y linda, si bien sorprendentemente sencilla.

El elenco que acompaña está en general muy bien, destacándose Bill Murray y Ben Kingsley. Scarlett Johansson está tristemente desaprovechada (solo una escena) y Christopher Walken es Christopher Walken hecho mono, con lo bueno o malo que eso pueda considerarse. Quizás el mejor sea el recientemente fallecido Garry Shandling como un puercoespín que hace las veces de comic relief.

Lo que llama la atención, además de lo estético, es la simpleza argumental de la historia. En este sentido, no deja de quedar una cierta sensación de falta de ambición, como si los rubros técnicos se hubiesen llevado toda la atención, dejando al guión en segundo plano.
 
Por otro lado, pareciera Favreau debatirse entre el realismo y la fantasía, sin dejarse llevar por esta última. Lo que en una versión 100% animada se da por supuesto, aquí genera dudas. Ese punto exacto entre ambos extremos, es lo que no se termina de alcanzar.

Dicho esto, no puede negarse que se trata de una película bien armada, bien "actuada" (por así decirlo), muy atractiva visualmente, y llevadera.

Simple, a pesar de lo complejo que haya sido crearla y un quizás un poco innecesaria. Pero está bien.

[*** *****]

lunes, abril 04, 2016

Crítica: Batman v Superman

Why so serious?

En el capítulo anterior de la saga de Zack Snyder al frente del nuevo universo cinematográfico de DC, vimos cómo creó una película llena de frases e imágenes grandilocuentes, pero carente de personajes. Además, fuimos espectadores de una de las mayores traiciones a la esencia de un personaje ya mitológico. Cabría preguntarse, entonces, si en esta nueva entrega se corrige el rumbo.

La respuesta es que no. Snyder sigue contándonos sobre sus personajes a través de percepciones, a través de lo que otros ven de ellos, si los admiran (muy poco), si les temen (de esto hay bastante), si planean destruirlos (motivos no faltan). Pero nunca se permite, nunca NOS permite, acercarnos, comprenderlos en su esencia.

En parte esto es ya que nunca se comportan como seres pensantes y tridimensionales.

No quiero entrar demasiado en el tema del código de ética de ambos personajes fuera de esta encarnación puntual (y de cómo se lo traiciona una y otra vez), porque, en definitiva, hay que darle a la película la chance de presentarnos su versión, que puede ser tan válida como cualquiera. Pero no se puede aceptar que se sigan creando no-personajes, que actúan a impulsos, que son tan inteligentes como estúpidos, de acuerdo a las necesidades de cada momento del guión. Guión que, por otra parte, es un caos absoluto, de escenas inconexas sólo unidas por un tono depresivo.

En una película correctamente armada, las cosas pasan como consecuencia de las anteriores, la narración fluye en un sentido, pasa A, entonces por eso pasa B y por eso pasa C; en "Batman v Superman", las cosas pasan porque tienen que pasar, punto, y si el guión necesita que Superman se entere cada vez que Lois está en peligro, no hay que justificar cómo, ni por qué. Se entera. En el momento exacto.

Por las dudas, se agregan, además, escenas difíciles de comprender y con un propósito difuso (hay un sueño dentro de un sueño, pero que quizás no sea un sueño sino una premonición, pero cómo podríamos saberlo y qué tiene que ver con nada... vaya uno a saber). 

"BvS" además de contar la historia de sus personajes sustentada en conocimiento que traemos de afuera y no en lo que nos dice la misma película, trata de contar la historia del nacimiento de la Liga de la Justicia. ¿Cómo? De la manera más artificial posible. Los creadores quieren darnos la información, plantar las semillas de lo que vendrá, y simplemente lo hacen. ¿Tiene relevancia al resto del metraje? No, ninguna.

Henry Cavill no es mal actor, pero no puede ser Superman. Con él, no hay contraposición posible a Batman. Es igual de oscuro, igual de sufrido. Affleck hace un buen trabajo, considerando el material que tiene. Hace bien de Bruce y bien de Batman, o por lo menos luce bien haciendo malabares con un guión que lo pinta de psicópata asesino e impulsivo.

Lex Luthor... bueno, cuanto menos digamos de la actuación de Jesse Eisenberg, mejor, porque todavía me duele. Demasiado.

A todo esto: ¿y la pelea? ¿Y la acción?

Digamos que a "Man of Steel" la salvaba una media hora (quizás más) de acción final, que si bien era moralmente cuestionable, era innegablemente intensa. Aquí, ni eso. La acción no está bien filmada (mucho corte, poca geografía, oscura, muy, muy oscura), no atrapa, nada sorprende del todo y no hay sentido de que se juega algo grande.

Al final, pareciera haber un momento de esos que cambian la historia para siempre (aunque causado por la estupidez de los propios personajes, por supuesto), pero obviamente Snyder se arrepiente de la única cosa quizás interesante en su propuesta.

El resultado es un producto visualmente gris (o marrón) y feo, larguísimo, incoherente en su narrativa y en las acciones de sus personajes, carente de sentido de la diversión y la aventura, y que no da ganas de seguir viviendo en ese universo.

Una pena.

[*1/2 / *****]


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