Crítica: Gilda, no me arrepiento de este amor

Corazón valiente 

El biopic (película biográfica) es un género no muy exitosamente explotado en el cine latinoamericano, con casos de excesos de solemnidad o de falta de "gancho", si se nos permite la expresión. Y contar con una directora de documentales para filmar la carrera musical de Miriam Bianchi (Gilda), no permitía, en una primera impresión, librarse de esos temores.

Sin embargo, "Gilda" es todo lo contrario a eso, es una película que permite sentirse bien aun frente a la inevitable (y puesta de manifiesto desde la primera escena) tragedia.

Ese primer plano de la película, nos dice mucho de Gilda el personaje y "Gilda" la película. De la primera, por ejemplo, el amor y la devoción que generó en miles. De la segunda, que la directora no le va a escapar al dolor, pero que también va a mostrar un virtuosismo destacable con la cámara.

Porque estamos ante una película muy bien filmada, con una cámara que opta en varios momentos por planos secuencia, con una fotografía excelente, con una reconstrucción de época impecable.

Y en el centro de todo, Natalia Oreiro, en una de sus mejores interpretaciones. Su trabajo aquí es perfecto, creando un personaje que se siente real, que parece ser un espejo de su propia carrera, pero que nunca nos hace pensar en ella como "Oreiro haciendo de", sino como Gilda, o Miriam, de acuerdo a lo que necesite la historia. Está, sencillamente, estupenda.

El otro destaque es para Daniel Melingo y Ángela Torres (padre de Miriam y Miriam adolescente, respectivamente). La relación que se genera entre ambos es impulso de la película, le da alma y emociona. El resto del elenco está también muy bien.

"Gilda" no es estrictamente un musical, pero la música está al servicio de la historia, inteligentemente puesta para transmitirnos la situación, para comentar sobre lo que pasa (o le pasa a su protagonista). Por supuesto que para el espectador promedio, que más de una vez habrá escuchado varias de las canciones, funciona también como un atajo a la conexión, pero aun para quienes no son fans de su música en particular, funciona, porque, como dijimos, suplementa lo que pasa en pantalla.

Se trata de una historia sencilla pero emotiva, muy bien narrada, excelentemente actuada, que conecta, transmite, emociona.

Muy recomendable.

[**** *****]

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