La carta

La chica llegó a su casa esa noche, abrió la puerta y prendió la luz. En el suelo había un sobre con su nombre.

Supo, inmediatamente, que era de él. No era por la letra, que dudaba pudiese reconocer, ni por ningún otro signo distintivo, simplemente lo sabía.

Se agachó a levantarlo y lo tomó entre sus manos temblorosas. Por un momento, casi se olvida de cerrar la puerta tras de sí.

Se encaminó a su dormitorio, y una vez allí, se sentó en la cama, con el sobre aún intacto en sus manos.

Contempló el sobre por unos instantes y respiró profundamente.

***

El muchacho volcó su corazón en la carta. Cada palabra, cada renglón, conteniendo un sinfín de sensaciones y sentimientos.

Desde el primer momento en que se vieron a los ojos, hasta la última palabra que se dijeron. El amor que él sentía por ella (cuya profundidad, hasta ese momento, había temido confesar), en negro sobre blanco, inapelable.

Lo único que le pedía era una explicación. Nada más. Necesitaba entender y entenderla, necesitaba el cierre, necesitaba poder comprender cómo para ella todo se había acabado, cómo habían llegado allí.

Su corazón (o lo que quedaba de él) necesitaba respuestas.

***

Con los ojos húmedos, se levantó de la cama. Atravesó el pasillo rumbo al living; la estufa a leña teñía la habitación de color naranja. Allí arrojó ella el sobre... intacto, sin abrir.

Comentarios

andal13 dijo…
Sospecho que ese fue el fin de alguna que otra carta que escribí.






¡Qué bueno que estás escribiendo tanto! Vale por todos los que estamos un pelín pelotudos en estos días.
Vicky dijo…
Me encanta como escribís desde dos puntos de vista, desde dos lugares, tus historias,
Martín dijo…
Andrea: pasa en las mejores familias... :S

Gracias! En realidad, es algo que estaba escrito como desde octubre, y lo encontré, le di una repasada, y lo mandé. Igual lo importante no es la cantidad (eso lo aprendí leyendo el fenomenal, pero escaso "Ajo y Agua").

Vicky: muchas gracias! No escribo para que me comenten cosas lindas, pero no puedo negar que me ponés una sonrisa en el rostro.
andal13 dijo…
Ah, pero acá hay cantidad, calidad y buen sabor!



Y ahora mismito estoy escribiendo, porque lo mío ya es V de Vergüenza!!!!
Remy dijo…
la verdad tienen razon, aca hay calidad y cantidad..
esta muy buena, aunque cuando lei el final fue un poco "ouch", pero creo que ese final es en parte lo que lo hace genial (no se xq pero a algunas historias los finales tristes les quedan tan bien)
Martín dijo…
Andrea: qué bueno que volviste a postear!

Remy: se agradece.

La verdad es que los finales tristes, casi siempre son mejores (narrativamente hablando), entre otras cosas, porque se sienten más reales.

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